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	<title>La Niña del tinto</title>
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	<description>El Intervencionista es un espacio donde columnistas independientes discuten y debaten temas de actualidad de manera objetiva y respetuosa.</description>
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	<title>La Niña del tinto</title>
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		<title>El arte de pedir la parada en tiempos de ruido y algoritmos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Elisabeth Meneses]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Sep 2026 21:26:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Qué es la vida si no el conjunto de sus partes formando un baile en el camino que&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="ai-optimize-6 ai-optimize-introduction">¿Qué es la vida si no el conjunto de sus partes formando un baile en el camino que cada quien anda? Anhelamos que sea el recorrido profundo de los saberes, el bienestar de los placeres, el amor que no se rompe y el disfrute sereno de lo natural.</p>
<p class="ai-optimize-7">Sin embargo, hoy el cuadro se nos ha revestido con los tonos grises del cambio climático, las catástrofes, el carbón de una política que dejó de servir para convertirse en ataque, y ese tazón de frutas podridas que nos escupen los algoritmos. Entre la ruleta de las ansiedades y la inercia de un mundo conducido por otros, la existencia se ha reducido a un scroll: un bajar el dedo en automático que nos desenfoca de caminar sin prisa, de beber de los frutos de nuestras propias manos y de tejer esa red de apoyo que llamamos comunidad.</p>
<p class="ai-optimize-8">Esa desconexión se alimenta de un espejismo: el sentido equivocado del éxito que se nos ha vendido por siglos. Nos empujan a caber en un pedestal de honores como si la vida fuera una carrera de velocidad, utilizando los rellenos materiales para tapar los huecos del existencialismo y demostrar superioridad.</p>
<p class="ai-optimize-9">No se trata de renunciar a cubrir las necesidades básicas, pues el ser humano obra según sus capacidades; el peligro radica en la acumulación absurda, en un orgullo que, vestido de mil formas, nos distancia de nuestra esencia. Como bien señala el filósofo Byung-Chul Han, vivimos en una sociedad del rendimiento donde nos explotamos a nosotros mismos creyendo que somos libres, atrapados en una autoexplotación que vacía el alma. Nadie nos obliga explícitamente, es verdad, pero todo el sistema parece conducirnos como ovejas al matadero.</p>
<p class="ai-optimize-10">¿Cómo romper esa inercia?</p>
<p class="ai-optimize-11">Para entenderlo, basta observar la vida de un recién nacido. Llega sin posesiones, sin más necesidad material que el afecto y el calor de su origen. De igual modo, un árbol no crece sin hundir sus raíces en la tierra que lo habita y lo nutre. El ser humano lleva el origen impreso en su ADN, pero es su autonomía la que decide sobre qué tierra crecer.</p>
<p class="ai-optimize-12">Después de atravesar tantas capas superficiales, nuestra esencia permanece intacta, idéntica a una semilla inamovible. Es cierto que a veces necesitamos caer al fondo o atravesar despertares dolorosos para recordar de dónde venimos; pero, pase lo que pase, la autonomía sigue siendo el timón: la facultad íntima de decidir si seguimos estancados en la caída o si nos atrevemos a pedir la parada.</p>
<p class="ai-optimize-13">A veces sentimos que vamos en el bus equivocado. Pero hoy la fe nos recuerda que es imposible hallar satisfacción sin creer genuinamente; de nada sirve acumular ganancias si el alma carece de propósito, tanto para la vida propia como para la de los demás. Al final, todos somos capaces de experimentar la felicidad colectiva si aprendemos a ser buenos administradores de nuestro propio destino.</p>
<p class="ai-optimize-13">Porque la vida, al fin y al cabo, se compone de aquello que nos devuelve el latido: la sensibilidad de un niño, la conciencia de un abuelo, las manos de una madre, la seguridad de un padre, el alimento de un árbol, la compañía de un animal, el pulso y el sudor de los ríos y mares, la melodía de las cuerdas al viento junto al baile de las manos y tantas fotos guardadas para el álbum de lo genuino.</p>
<p class="ai-optimize-14">Detenerse no es rendirse; es un acto de soberanía interior. Apagar la pantalla, soltar el ruido y cambiar el corazón de piedra por uno de carne, sensible al compás de lo humano, nos recuerda que la existencia no era una carrera que debíamos ganar, sino un camino que merece ser caminado con los ojos bien abiertos.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Qué piensa una ama de casa sobre las próximas elecciones</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Elisabeth Meneses]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jun 2026 18:22:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En los últimos días, he dejado a un lado los análisis de los expertos de televisión para escuchar&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="ai-optimize-6 ai-optimize-introduction">En los últimos días, he dejado a un lado los análisis de los expertos de televisión para escuchar la política donde realmente se define la vida: en la fila del supermercado, en las conversaciones de las madres a la salida de la escuela y en el murmullo de las mujeres que sostienen el diario vivir de miles de hogares.</p>
<p class="ai-optimize-6 ai-optimize-introduction">En esos sectores, lejos de las teorías geopolíticas, la controversia actual se traduce a un lenguaje mucho más sencillo y directo. Las mujeres que administran el milagro diario de hacer rendir el presupuesto no votan por siglas partidistas ni por discursos elaborados; votan con el instinto agudo de quien sabe lo que cuesta mantener la paz y la provisión bajo un techo.</p>
<p class="ai-optimize-6 ai-optimize-introduction">​Para entender qué buscamos, propongo un ejercicio honesto: imaginemos por un momento que los candidatos que hoy disputan la presidencia de Colombia no aspiran a un palacio de gobierno, sino a entrar por la puerta de nuestra casa como compañeros de vida. Evaluemos sus personalidades, posturas, economías y, sobre todo, las hojas de vida que respaldan sus palabras bajo el lente de la convivencia familiar.</p>
<p class="ai-optimize-6 ai-optimize-introduction">¿A cuál de ellos elegiría una mujer para co-liderar su hogar basándose en los frutos de su pasado?</p>
<p class="ai-optimize-6 ai-optimize-introduction">​Por un lado, tenemos una postura que encarna la fuerza implacable, la determinación radical y una personalidad histriónica y confrontacional que promete orden a cualquier precio y una defensa férrea de la propiedad.</p>
<p class="ai-optimize-6 ai-optimize-introduction">Sus defensores miran su trayectoria en el derecho penal y el mundo empresarial como un ejemplo de éxito individual, generación de empleo y carácter para defender causas complejas en los tribunales. Sin embargo, al revisar sus antecedentes, este perfil de proveedor estricto también arrastra controversias por su estilo beligerante, señalamientos del pasado por la vehemencia de sus alianzas y un lenguaje que a menudo roza la exclusión.</p>
<p class="ai-optimize-6 ai-optimize-introduction">En el contexto de la casa, su rigidez asegura que nadie gruce la cerca y promete soluciones rápidas, pero despierta el temor de un ambiente polarizado, donde la disciplina pese más que el diálogo y el autoritarismo termine rompiendo la armonía interna.</p>
<p class="ai-optimize-6 ai-optimize-introduction">​Por el otro extremo, encontramos un modelo basado en las ideologías de la reivindicación social, la retórica de los derechos colectivos y una personalidad de corte más intelectual o activista.</p>
<p class="ai-optimize-6 ai-optimize-introduction">Quienes lo respaldan destacan sus décadas de consistencia en el Congreso y la diplomacia, donde sus principales frutos han sido los debates de control político, la defense de los derechos humanos y el apoyo a las comunidades vulnerables. Pero al pasar esta hoja de vida por el filtro del hogar, surgen las dudas sobre su capacidad ejecutiva: su experiencia se ha centrado en señalar errores ajenos y legislar desde el papel, careciendo de antecedentes en la gestión práctica de recursos económicos o en la administración de grandes estructuras.</p>
<p class="ai-optimize-6 ai-optimize-introduction">Para una ama de casa, este perfil representa al compañero sensible ante las necesidades de afuera, pero cuyo idealismo sociocultural despierta la eterna incertidumbre: ¿sus discursos abstractos realmente traerán el pan a la mesa mañana? ¿Tiene la fuerza y el pragmatismo para sostener la estructura ante las tormentas reales del entorno? ​Frente a estas dos realidades, cabe preguntarse: ¿cuál es el modelo ideal por el que votaría una mujer que ejerce con sabiduría el rol del hogar?</p>
<p class="ai-optimize-6 ai-optimize-introduction">​La respuesta no está en los extremos. La mujer que lidera una familia sabe que el «esposo ideal» para el país no puede ser un caudillo de la confrontación ni un teórico de la utopía. El modelo ideal que genera confianza es aquel que demuestra coherencia entre lo que dice y lo que ha construido; aquel que logra el equilibrio más difícil: la fuerza protectora combinada con la templanza.</p>
<p class="ai-optimize-6 ai-optimize-introduction">Buscamos un liderazgo que actúe con la madurez de un buen padre de familia; alguien que ejerza la autoridad con afecto y amor, que garantice la seguridad y la provisión económica demostrando que sabe gestionar la realidad, sin destruir los puentes del diálogo, y que entienda que para guiar un entorno saludable se necesita tanto el carácter para imponer orden como la sabiduría para mantener a los suyos unidos.</p>
<p class="ai-optimize-6 ai-optimize-introduction">​Hoy la política se mueve entre el bombardeo de desinformación, votos sesgados por noticias falsas e intereses puramente individuales o utopías colectivas. En medio de ese ruido y polarización, las amas de casa votarán con una sensatez distinta, buscando un referente real de coequipero.</p>
<p class="ai-optimize-6 ai-optimize-introduction">Porque si un líder no tiene las condiciones de equilibrio, respeto y madurez para inspirar un trabajo en equipo dentro del microcosmos de una familia, difícilmente podrá gobernar y prosperar con sabiduría el gran hogar que llamamos Colombia.</p>
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		<title>¿Y si mamá fuera la alcaldesa? La candidata con más potencial para Sincelejo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Elisabeth Meneses]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 May 2026 19:48:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Para ser alcalde en Colombia la ley es clara, pero mínima: basta con ser ciudadano en ejercicio y&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="ai-optimize-6 ai-optimize-introduction">Para ser alcalde en Colombia la ley es clara, pero mínima: basta con ser ciudadano en ejercicio y haber nacido o residido en el municipio. Sin embargo, la verdadera carga de un gobernante no está en el papel, sino en la gestión. Un alcalde debe administrar recursos públicos, priorizar necesidades básicas y, sobre todo, ejecutar con transparencia por un bienestar colectivo. Al observar estas exigencias, resulta evidente que todos nosotros tenemos en casa a la candidata perfecta para este cargo: nuestra mamá sincelejana.</p>
<p class="ai-optimize-7">La madre sincelejana ejerce roles que son el espejo exacto de lo que debería ser una buena administración. Mientras un alcalde lucha por priorizar el gasto, ella hace milagros con el presupuesto familiar frente a la inflación, asegurando que lo básico —el plato de comida, el techo, la salud— nunca falte. Mientras la ciudad exige orden, ella es la mediadora de conflictos por excelencia y la arquitecta de los valores de su entorno. Su propia naturaleza la dota de una resiliencia que la política local tanto necesita: esa fuerza que le permite anteponer el bienestar del «colectivo» (sus hijos y su hogar) al interés propio.</p>
<p class="ai-optimize-8">Por años, Sincelejo ha parecido una ciudad administrada solo por «padres» o, en el peor de los casos, por «padrastros» distantes. Figuras que gestionan con frialdad o bajo intereses ajenos, dejando a nuestra capital en una especie de orfandad administrativa. Lo que nuestra ciudad necesita hoy es, precisamente, ese sentido materno del poder: un amor honesto y sin condición que no descansa hasta que la casa está en orden y todos los hijos han comido.</p>
<p class="ai-optimize-9">No es una utopía. El mundo nos ha dado lecciones de cómo el instinto de cuidado se traduce en eficiencia política. Ejemplos como el de Mette Frederiksen en Dinamarca, quien ha liderado con firmeza reformas sociales profundas, o Mia Mottley en Barbados, una voz valiente que ha puesto a su isla en el mapa global defendiendo el futuro de su gente frente al cambio climático, demuestran que la empatía no es debilidad; es una herramienta de mando que logra sociedades más justas.</p>
<p class="ai-optimize-10">Por eso, después de ver cómo tu madre ha levantado un hogar desde cero, cómo ha administrado la escasez para que rinda y cómo ha proyectado el futuro de los suyos contra viento y marea, la pregunta deja de ser técnica para volverse una convicción absoluta: ¿Tienes alguna duda de que ella tiene todo el poder y las facultades para ser la alcaldesa de Sincelejo? Quien sabe gobernar un hogar con amor y firmeza, ya tiene el doctorado necesario para gobernar una ciudad.</p>
<p class="ai-optimize-11">Hoy, desde esta columna, quiero darle las gracias a cada madre de Sincelejo y de nuestro departamento. A las que labran el campo con manos valientes, a las profesionales que abren caminos, a las amas de casa que son el soporte invisible de nuestra sociedad y a aquellas que ya están en espacios de poder amando honestamente a su tierra.</p>
<p class="ai-optimize-11">Ustedes son la verdadera fuerza de desarrollo que hará que Sincelejo, finalmente, florezca.Mientras muchos buscan el poder, ellas ya saben cómo ejercerlo para que a nadie le falte nada. Son, sin duda, las candidatas con más potencial para transformar nuestra realidad.</p>
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		<title>Sincelejo: Un campeonato de lujo en una ciudad de lodo y corrupción</title>
		<link>https://elintervencionista.com/sincelejo-un-campeonato-de-lujo-en-una-ciudad-de-lodo-y-corrupcion/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elisabeth Meneses]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Apr 2026 14:15:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Mi madre siempre decía que a las visitas no se les recibe con la casa sucia. Es una&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="ai-optimize-6 ai-optimize-introduction">Mi madre siempre decía que a las visitas no se les recibe con la casa sucia. Es una regla de oro de la dignidad y el respeto. Sin embargo, en Sincelejo, parece que los encargados de barrer la sala se robaron hasta la escoba.</p>
<p class="ai-optimize-7">Hoy, mientras la ciudad y los políticos se ponen sus mejores galas para un campeonato internacional de softball, los que transitamos estas calles a diario para trabajar sabemos que el brillo del diamante de juego no alcanza a tapar los huecos y el lodo de nuestras vías. Mucho menos logra ocultar la podredumbre de administraciones que han dejado rastros históricos de corrupción, sumándose a las actuales en un ciclo que parece no tener fin.</p>
<p class="ai-optimize-8">No escribo esto como una experta en política ni en estrategias de gobierno; hablo como una ciudadana del común, alguien del sector comercio que se levanta todos los días a trabajar y transita las mismas calles deterioradas.</p>
<p class="ai-optimize-9">Lo que siento es una mezcla de indignación y vergüenza. Da sinsabor ver a los visitantes extranjeros escoltados por la policía para ofrecerles una seguridad que la ciudad no tiene de forma natural.</p>
<p class="ai-optimize-10">Es un mal testimonio; es admitir que no estamos preparados para ofrecer una ciudad limpia, segura ni amigable, porque hasta el día de hoy las gestiones a retazos y a medias solo han servido para tomar la » fotico » que debe llevar el informe de rendición.</p>
<p class="ai-optimize-11">Sincelejo se siente usada. Los niños se sienten usados al robarles su alimentación; la Universidad de Sucre se siente usada por el desfalco sin control de sus recursos; las calles se llenan de esplendor solo en los papeles de los contratistas. La verdad es que hemos sido por siglos el trapo viejo que limpia las limosinas de los bandidos.</p>
<p class="ai-optimize-12">A pesar de todo, nos tocará disfrutar de este trago amargo y esperar que, al menos, el comercio y los sectores involucrados vean algún beneficio. Al final, lo único que puede salvar la cara de Sincelejo ante el mundo no es la gestión de sus gobernantes fracasados, sino la energía de su gente: esa alegría y atención del sincelejano que, a pesar de la rabia, siempre sabe ser buen anfitrión.</p>
<p class="ai-optimize-13">Esperemos que esta tendencia de voces inconformes resulte en actores justos y capacitados para ayudarnos a limpiar la casa y salir de este ciclo sin fin. Disfrutemos un campeonato de softball en respeto y cultura ciudadana, por nosotros y por nuestros visitantes.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Más que buses: El reto de sostener un sistema público</title>
		<link>https://elintervencionista.com/mas-que-buses-el-reto-de-sostener-un-sistema-publico/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elisabeth Meneses]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Mar 2026 01:27:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por un ciudadano preocupado: Desde hace años, las calles de Sincelejo son un caos coreografiado por el ruido&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="ai-optimize-6 ai-optimize-introduction">Por un ciudadano preocupado:</p>
<p class="ai-optimize-7">Desde hace años, las calles de Sincelejo son un caos coreografiado por el ruido de los motores y el afán del rebusque. Por falta de un transporte publico nos acostumbramos a una postal dolorosa: ver a una mujer embarazada equilibrándose en la parrilla de una motocicleta, o a un anciano aferrado con manos temblorosas a la cintura de un extraño, o cuatro niños en una moto yendo al colegio, rogando que el bache de la próxima esquina no fuera el último.</p>
<p class="ai-optimize-7">La necesidad nos había quitado la comodidad, pero, sobre todo, nos había arrebatado la dignidad del trayecto.</p>
<p class="ai-optimize-8">Hoy escribo desde el asombro. Me vi obligado, por pura y física necesidad, a utilizar el sistema de transporte público de Sincelejo, los buses de <em>La Ruta del Corazón Verde</em> como los llamó la alcaldía, y lo que encontré, para mi sorpresa, no fue solo un bus; fue una tregua para una ciudad necesitada.</p>
<p class="ai-optimize-9">Subirse a la <em>Ruta del Corazón Verde</em> es, antes que nada, un avance en movilidad urbana segura y digna que Sincelejo gritaba por tener. El bus es amplio, uno va cómodo, el trayecto se siente distinto y la estructura física del bus te invita al respeto, algo que parece perdido en el asfalto y los andenes.</p>
<p class="ai-optimize-9">Es gratificante, ver que por un precio económico se pueda viajar sin el sol calcinante golpeando el rostro o el riesgo constante de una caída, choque o mal rato viajando en moto, y no es que denigre ahora del mototaxi, que mal que bien ha sido nuestra solución a falta de verdadera decisión política y administrativa de los mandatarios de turno, sino que desplazarse en moto hoy en Sincelejo se ha vuelto en un “casi…” “casi me atropella, “casi nos chocamos” “casi nos caemos” etc, pero viajar en bus en medio del caos de movilidad  sincelejano se siente por fin, un avance positivo.</p>
<p class="ai-optimize-10">Adentro del bus se siente una amabilidad que no existe en la calle.  Las personas, dicen “buenos dias” “gracias” “disculpe” y “por favor”, los más jóvenes ceden el asiento, las charlas casuales se vuelven cordiales, el bus se volvió un punto de encuentro del sincelejano, inclusive yo mismo me encontré con alguien que no veía hace años, el bus es un espacio de civismo.</p>
<p class="ai-optimize-11">Sobre los conductores, tengo una opinión muy positiva, me han perecido muy ambles y humanos, con alguna que otra excepción por supuesto, pero en general son muy atentos y cordiales con el usuario. Los he visto, como con toda paciencia, esperan a que un usuario de la tercer a edad o con discapacidad, se suba al bus con todo el cuidado, mientras los conductores de moto y de carros le pitan incesantemente para que se mueva.</p>
<p class="ai-optimize-12">El sistema es un cambio positivo, maravilloso en términos de civismo y cultura e ideal para aquellos sincelejanos que merecen por dignidad, desplazarse de forma cómoda, segura y económica en la ciudad.</p>
<p class="ai-optimize-13">Tristemente, se escucha cada vez más en las conversaciones de los asientos de los buses, que hace meses que no se les paga a los conductores sus salarios y prestaciones sociales, es grave.</p>
<p class="ai-optimize-13">Esto se nota en la falta de frecuencia de los buses, que cada vez demoran mas en pasar, se nota en los buses que se mantienen paqueados por dias, y la nueva actitud de los conductores, amables pero insistentes, de recibir primero el pago antes de pasar.</p>
<p class="ai-optimize-13">A propósito, sería pertinente, revisar la decisión de la reciente instalación de los torniquetes en las puertas de entrada, son incomodos, difíciles de pasar, especialmente para poblaciones vulnerables.</p>
<p class="ai-optimize-14">están colocando en los buses unos torniquetes increíblemente incomodos e innecesarios, difíciles de mover para personas de la tercera edad y embarazadas, por favor quiétenlos.</p>
<p class="ai-optimize-15">Es una lástima. Empiezan a percibirse señales preocupantes sobre la sostenibilidad del sistema de transporte en Sincelejo. No podemos permitir que este esfuerzo se convierta en una “luna de miel” pasajera. La historia de nuestra ciudad está llena de proyectos que nacieron con entusiasmo, pero que terminaron deteriorándose por falta de continuidad, gestión o apropiación ciudadana.</p>
<p class="ai-optimize-16">A la administración: es fundamental garantizar la frecuencia y confiabilidad del servicio. Un sistema de transporte solo cumple su función cuando es oportuno; de lo contrario, los usuarios, por necesidad, regresarán a alternativas más riesgosas e informales.</p>
<p class="ai-optimize-17">Al ciudadano: este sistema también le pertenece. No es un servicio ajeno, sino un espacio compartido que representa dignidad en el desplazamiento diario. Cuidarlo es también cuidar la calidad de vida de todos: del estudiante que va a clase, de la mujer embarazada, del adulto mayor que merece viajar con tranquilidad.</p>
<p class="ai-optimize-18">Sincelejo necesitaba este avance con urgencia. Es momento de valorar lo logrado, pero también de mantener una mirada crítica y constructiva. El “Corazón Verde” debe seguir latiendo con fuerza; de lo contrario, corremos el riesgo de regresar al caos de nuestras calles del que apenas comenzábamos a salir.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La Ford: ¿Patrimonio vivo o pasillo de clínicas?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Elisabeth Meneses]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Feb 2026 12:32:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hablar del barrio La Ford nos obliga a conocer primero su pasado, aquel que formaba parte esencial del&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="ai-optimize-25 ai-optimize-introduction">Hablar del barrio La Ford nos obliga a conocer primero su pasado, aquel que formaba parte esencial del corazón de Sincelejo y de la memoria urbana de la ciudad. Es un sector que pasó de ser uno de los más elegantes, con estructuras innovadoras para su tiempo, a convertirse en un nodo donde hoy convergen un comercio a medias, una densa zona hospitalaria y hermosas casonas que parecen esperar, entre el abandono y el silencio, una segunda oportunidad.</p>
<p class="ai-optimize-26">Su nombre no es coincidencia; se debe a que allí se estableció la primera gran vitrina comercial de la Ford Motor Company en la región. El concesionario se convirtió en un punto de referencia tan fuerte que el lenguaje popular borró los nombres catastrales para decir simplemente: «voy por los lados de la Ford». En sus mejores tiempos, el barrio fue un oasis residencial de techos altos y amplios patios, que brillaba antes de que el crecimiento desordenado comenzara a devorar la tranquilidad de sus calles.</p>
<p class="ai-optimize-27">Al recorrerlo hoy, es inevitable que la memoria traiga de vuelta lugares emblemáticos: la elegancia del salón de eventos La Casona, el sabor de Postres Ada y la terraza de El Tablón, frente al parque del antiguo Club Rotario.</p>
<p class="ai-optimize-27">De ese ecosistema, solo algunos «guardianes» permanecen. La famosa repostería Casa Rosa sigue custodiando su legado, al igual que la lavandería diagonal a Bellas Artes, un lugar que el tiempo parece haber congelado. Sin embargo, no toda permanencia es sinónimo de visión: la actual sede de Bellas Artes, aunque remodelada, se percibe con una arquitectura simple que no logra honrar la creatividad que debería inspirar una escuela de su tipo.</p>
<p class="ai-optimize-28">Frente a la evolución de Sincelejo, surge una pregunta necesaria: ¿por qué estas joyas arquitectónicas no han sido protagonistas del progreso? Pareciera que la curaduría urbana no ha sido prioridad para las administraciones de turno.</p>
<p class="ai-optimize-28">Mientras el entretenimiento se confina tras las paredes de cristal de los centros comerciales modernos, perdemos el hilo de nuestra historia. Al encerrarnos exclusivamente en el concreto nuevo, desechamos nuestras riquezas en lugar de integrarlas a la evolución de la ciudad.</p>
<p class="ai-optimize-29">La Ford tiene el potencial visionario para transformarse en un distrito gastronómico y cultural, lleno de escuelas de arte y tiendas de diseño. Posee la materia prima perfecta en sus espacios generosos, pero hoy esa riqueza arquitectónica parece haberse volcado casi exclusivamente hacia el sector de las clínicas e IPS.</p>
<p class="ai-optimize-29">Si bien estos servicios de salud son fundamentales para Sincelejo, el barrio no debería limitarse a ser una sucesión de salas de espera. Podemos mirar hacia referentes exitosos como el Parque Lleras en Medellín o los barrios simbólicos de Barranquilla, donde las antiguas casonas residenciales se transformaron en epicentros de vida, gastronomía y encuentros bohemios, demostrando que el progreso médico puede convivir con el florecimiento artístico.</p>
<p class="ai-optimize-30">La Ford tiene ese mismo ADN; tiene la capacidad de ser nuestra «joya de la corona» urbana. Sueño con que logremos equilibrar su vocación actual abriendo caminos hacia el arte y el encuentro ciudadano, permitiendo que Sincelejo vuelva a vivir su historia con orgullo, color y una renovada visión de futuro.</p>
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		<title>¿Nos ha robado algo la IA? El piano de cola y el músico.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Elisabeth Meneses]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 18 Jan 2026 20:47:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Recuerdo la primera vez que escuché sobre la inteligencia artificial. Fue en una conversación fugaz sobre cómo crear&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="ai-optimize-14 ai-optimize-introduction">Recuerdo la primera vez que escuché sobre la inteligencia artificial. Fue en una conversación fugaz sobre cómo crear una tesis con ella; poco después llegaron las imágenes y pasé varios días redactando ideas para conseguir la imagen perfecta.</p>
<p class="ai-optimize-15">En ese entonces, parecía un pasatiempo ideal para una amante del diseño. Hoy, usarla es inevitable. Al integrarla en el día a día, realmente se siente como un asistente, pero esa misma cotidianidad nos hace sentir que estamos en las puertas de una nueva era tecnológica, con esa misma sensación que daban los años 2000, cuando la era digital nació para quedarse para siempre.</p>
<p class="ai-optimize-16">Muchos son los artículos sobre sus avances, así como teorías apocalípticas sobre su evolución. Pero hablar de eso parece apresurado para quienes somos parte de la población común, espectadores y usuarios básicos. Aun así, si queremos buscar una visión del futuro, películas como Matrix o Yo, Robot nos representan esa ficción que bien puede convertirse en realidad, como tantas otras veces que Hollywood ha logrado predecir el futuro.</p>
<p class="ai-optimize-17">Es innegable que su uso positivo es evidente: nos ahorra mucho estrés al redactar, calcular o planificar. Al simplificar procesos y reducir distancias laborales, ha transformado tareas complejas en labores sencillas para empresas, amas de casa, diseñadores, estudiantes y hasta políticos en sus campañas. Sin embargo, todo esto nos lleva a muchos a temer lo inevitable: el reemplazo del ser humano por inteligencias artificiales.</p>
<p class="ai-optimize-18">En un debate célebre, el creador de Facebook expresó: “No entiendo por qué Elon (Musk) es tan pesimista&#8230; ese tipo de pensamientos frenan el desarrollo y son incluso irresponsables”. Sin embargo, aunque aún no hay evidencia de que un robot haya causado daño físico, Musk acierta en algo: la aniquilación humana no se limita a lo biológico.</p>
<p class="ai-optimize-19">El uso negativo de esta tecnología está inundando nuestros dispositivos con contenidos pulidos, casi perfectos, pero emocionalmente vacíos. Estamos educando a las nuevas generaciones en el «facilismo» y en la búsqueda de un «like» que se niega a pasar de moda, priorizando la gratificación instantánea sobre el esfuerzo creativo.</p>
<p class="ai-optimize-20">Mientras tanto, en el otro extremo generacional, el contenido sintético se vuelve un arma de confusión; videos que alteran la realidad engañan a los más adultos, quienes a menudo carecen de las herramientas para diferenciar lo auténtico de lo digital. Este panorama ha provocado un gran reto en sectores como la educación, que hoy debe evolucionar a la par de la técnica para que las aulas dejen de ser simples receptoras de trabajos automatizados.</p>
<p class="ai-optimize-21">Creo que, muy pronto, retornaremos a valorar la imperfección como una ventaja competitiva. Lo artesanal elevará su valor, lo humano será un lujo y las cartas escritas a mano serán un privilegio. El verdadero reto será limitar su uso positivamente para potenciar nuestra esencia, no para sustituirla. “Al final, la IA es como un piano de cola: puede sonar increíble, pero siempre necesitará de un músico que decida qué melodía quiere transmitir al mundo. Nosotros somos los músicos; ella es solo el instrumento.”</p>
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		<title>Cuando el fuego toco la orilla del rincón más lindo de sucre</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Elisabeth Meneses]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 Sep 2025 19:05:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El martes 9 de septiembre amaneció con el rumor de mar, viento y sueños tranquilos. Pero una llamada&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="ai-optimize-19 ai-optimize-introduction">El martes 9 de septiembre amaneció con el rumor de mar, viento y sueños tranquilos. Pero una llamada rompió ese aire: Rincón del Mar estaba en llamas. Me quedé en shock. Las redes ardían con el SOS: el fuego había llegado hasta la orilla.</p>
<p class="ai-optimize-20">En ese momento, lo primero que pensé fue en mis amigos del hotel Dos Aguas y en sus cabañas, a escasos metros del desastre. Solo sus fundadores estaban fuera del país y no se habían podido comunicar con el hotel. Fueron horas de mucha incertidumbre, porque la comunicación fue nula y no se sabía con certeza qué estaba ocurriendo. La angustia creció al saber que el hotel se encontraba en su aforo máximo, con todas sus habitaciones ocupadas por turistas extranjeros, entre ellos también familias.</p>
<p class="ai-optimize-22">La evacuación fue un reto: muchos de esos huéspedes tuvieron que retornar de urgencia a Cartagena, mientras que otros fueron reubicados en hoteles de la zona cercana. Nos sentíamos impotentes, pero no quisimos quedarnos de brazos cruzados. Hablamos con quien estaba allá, averiguamos quién llevaba agua, quién intentaba contener las llamas.</p>
<p class="ai-optimize-23">La bomba interna del hotel no funcionó, y el viento lo hizo todo más voraz. Varias cabañas del sector quedaron incineradas: Dos Aguas fue uno de los puntos golpeados. Sentí que el mundo se fracturaba imaginando el dolor de quienes trabajaban allí, de quienes confiaron en ese proyecto; me rompía el pecho.</p>
<p class="ai-optimize-24">Pero este incendio no solo destruyó estructuras: desenmascaró un abandono profundo. San Onofre, y en particular Rincón del Mar, llevan décadas con carencias —falta de gestión pública, pocas infraestructuras, recursos escasos. En medios se ha informado que el municipio carece de un cuerpo de bomberos propio, que las motobombas enviadas no respondieron y que el acceso al sector afectado (La Punta) es tan frágil que los carros de bomberos no podían ingresar con facilidad.</p>
<p class="ai-optimize-25"> La indignación explotó como una chispa encendida, ya que la historia se repitió por segunda vez. El primer incendio de gran magnitud en Rincón del Mar ocurrió el 3 de marzo de 2011, cuando un voraz fuego arrasó con 36 casas y 14 cabañas turísticas, dejando a 50 familias damnificadas en una de las emergencias más graves para la comunidad.</p>
<p class="ai-optimize-25">Entonces creo que la pregunta es clara para todos, incluyéndome: ¿Por qué nunca ha habido un plan claro de contingencia frente a estas situaciones? Ha sido la comunidad quien ha enfrentado con sus propias manos estas emergencias.</p>
<p class="ai-optimize-26">Según algunos reportes locales, la comunidad enfurecida confrontó a la alcaldesa y otros funcionarios, incluso a pedradas, acusándolos de negligencia y abandono. No era solo rabia por las pérdidas materiales, sino rabia por sentirse eternamente olvidados.</p>
<p class="ai-optimize-27">Quiero que la gente sepa que Dos Aguas no era solo un hotel bonito frente al mar: tenía alma. Fue un espacio de amor, de tranquilidad y de respeto hacia la naturaleza. Un lugar que les regaló a muchas personas los mejores recuerdos de su vida: cenas bajo las estrellas, atardeceres que parecían pinturas y momentos de silencio que se quedaban en el corazón.</p>
<p class="ai-optimize-28"> Además, la Fundación Dos Aguas, ligada al proyecto, trabajaba en educación, oportunidades para niños y jóvenes y en rescate animal, buscando poner un granito de cambio social en el territorio. Todas esas iniciativas quedaron en pausa: los empleados quedaron sin empleo mientras el hotel reconstruye, el programa social paralizado.</p>
<p class="ai-optimize-29">En sus redes han habilitado canales para donaciones: “para respaldar a nuestros 25 colaboradores durante la reconstrucción” y “mantener vivas las becas y el programa educativo de la Fundación”.</p>
<p class="ai-optimize-30">No quiero que esta columna se quede en el dolor, ni en el reproche sin retorno. Quiero que sea un llamado a la acción. Si algo podemos hacer es unirnos. Te invito a visitar las redes sociales de Dos Aguas Lodge y la Fundación Dos Aguas, informarte de la campaña de donaciones y sumarte al renacer de ese sueño que tantos quisieron ver crecer.</p>
<p class="ai-optimize-31">El fuego tocó la orilla, pero no pudo apagar la esencia. Así como el mar vuelve una y otra vez a besar la arena, estoy convencida de que este proyecto renacerá con más fuerza, con más amor y con la certeza de que en el rincón más lindo de Sucre, la vida y la esperanza siempre encuentran cómo volver a florecer.</p>
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		<item>
		<title>Innovación empresarial en Sincelejo: Retos y desafíos</title>
		<link>https://elintervencionista.com/innovacion-empresarial-en-sincelejo-retos-y-desafios/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elisabeth Meneses]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 05 Jul 2025 12:34:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Caminar por el centro histórico de Sincelejo ya no es lo mismo y todos los sincelejanos lo sabemos;&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="ai-optimize-6 ai-optimize-introduction">Caminar por el centro histórico de Sincelejo ya no es lo mismo y todos los sincelejanos lo sabemos; compartimos ese sentimiento que nos golpea al corazón.</p>
<p class="ai-optimize-10">Donde antes había comercios prósperos, ahora vemos locales vacíos con carteles de “se arrienda”.</p>
<p class="ai-optimize-10">Negocios emblemáticos que marcaron la ciudad han cerrado, víctimas de la caída económica, la falta de adaptación a nuevas tendencias y las amenazas internas y externas que enfrentan las empresas.</p>
<p class="ai-optimize-10">Pero, como en todo, los ciclos se renuevan, y con cada generación llegan emprendedores con ideas frescas y visionarias que aportan a la evolución económica de la ciudad.  Sin embargo, crear empresa en Sincelejo no es tarea fácil.  Aquí van los 3 principales retos y desafíos que enfrentamos, desde mi experiencia como empresaria gastronómica.</p>
<p class="ai-optimize-6">1. ¿Está Sincelejo preparado para tu idea de negocio?</p>
<p class="ai-optimize-6">El primer gran desafío es la cultura de consumo.</p>
<p class="ai-optimize-6">La verdad es que nuestra economía local es movida por estratos 2 y 3, pero independientemente del poder adquisitivo, hay comportamientos de consumo que inciden mucho en el desarrollo económico en Sincelejo, y uno de ellos es que los consumidores tienden a “ir a la segura”, y esto me recuerda cuántos restaurantes de comida internacional han cerrado en la ciudad. Puede ser fallas de marketing, pero la realidad es que muchos de ellos no estaban listos para nuestro mercado, un mercado sobrepoblado por comida rápida a bajo costo y callejera frente a un nuevo concepto desconocido para el consumidor local.</p>
<p class="ai-optimize-6">Esto no significa que no haya espacio para la innovación, pero sí que el mercado local no siempre está familiarizado con modelos de negocio nuevos. Ejemplos muy claros: una idea que en otra ciudad parecería un éxito rotundo, aquí puede pasar desapercibida porque la gente no sabe de qué se trata.</p>
<p class="ai-optimize-6">El reto:  Si quieres vender algo nuevo, no basta con ofrecerlo; hay que educar al mercado. Esto implica paciencia, creatividad y estrategias diarias para que tu público entienda y valore tu producto. Es un trabajo constante que combina pasión, marketing y ventas para transformar a tu segmento en clientes fieles.</p>
<p class="ai-optimize-7">2. La resistencia al cambio y la lentitud en adoptar tendencias.</p>
<p class="ai-optimize-7">Sincelejo avanza a paso lento en temas de tendencias económicas.</p>
<p class="ai-optimize-7">Mientras el mundo se transforma con nuevas tecnologías y modelos de negocio, aquí muchas veces nos quedamos en lo tradicional.</p>
<p class="ai-optimize-7">No es que los negocios tradicionales, como la señora de las margaritas que vende fritos desde hace 20 años, no sean valiosos —al contrario, son parte de nuestra identidad y nos llenan de orgullo hasta ver cómo hay mesas nuevas para disfrutar de la empanada de maíz crocante e inigualable—, pero para que la ciudad crezca, necesitamos abrirnos a la evolución para no quedarnos atrás frente a las nuevas tecnologías.  La resistencia al cambio al salir de nuestra zona de confort de consumo obstaculiza la posibilidad de adaptarnos al ritmo de otras ciudades.</p>
<p class="ai-optimize-11">El desafío: Los emprendedores deben encontrar formas de conectar las nuevas ideas con la identidad local. Esto puede incluir usar el internet como ventana global para mostrar lo que hacemos, crear experiencias que combinen lo tradicional con lo innovador o incluso educar a los consumidores sobre los beneficios de probar algo diferente.</p>
<p class="ai-optimize-12">3. La fuga de talento y las barreras políticas</p>
<p class="ai-optimize-13">No podemos ignorar que muchos sincelejanos talentosos se van buscando mejores oportunidades en otras ciudades.</p>
<p class="ai-optimize-13">Esta fuga de talento limita el crecimiento económico local. Además, desde lo político y administrativo, hay estructuras que no facilitan el progreso.</p>
<p class="ai-optimize-13">Muchas veces, muchos dinosaurios con mentalidad de antaño ocupan los espacios de poder durante años, frenando ideas frescas, nuevas y diferentes que podrían transformar la ciudad.  ¿Se logran imaginar? ¿Dónde tenemos gente apasionada trabajando por traer el progreso justo e innovador en cada administración de turno?  Creo que todos disfrutaríamos de la buena política que sirve a la gente.</p>
<p class="ai-optimize-8">El desafío:  Los emprendedores deben abogar por un cambio en la visión de ciudad, apoyando liderazgos que promuevan el desarrollo económico y la innovación.</p>
<p class="ai-optimize-8">Al mismo tiempo, hay que trabajar para que los jóvenes talentosos se queden y vean en Sincelejo un lugar lleno de oportunidades, traer formadores internacionales que nos enseñen a ver el mundo desde otros ojos, y no sobrarían laboratorios de innovaciones libres de corrupciones e intereses de por medio, donde todos tengamos acceso a las nuevas tecnologías para abrir sus mentes y romper barreras educativas y tradicionales, mirar un poco más allá de lo que hemos visto siempre.</p>
<p class="ai-optimize-9">Esta chica del tinto concluye que emprender en Sincelejo es un camino lleno de obstáculos, pero también de oportunidades (por experiencias propias).  La clave está en entender a nuestro mercado, educarlo con creatividad y paciencia, y apostar por la innovación sin perder de vista nuestra identidad.</p>
<p class="ai-optimize-9">Necesitamos espacios que impulsen el cambio, liderazgos que miren hacia el futuro y, sobre todo, una mentalidad abierta para que las nuevas ideas no solo nazcan, sino que prosperen. Sincelejo tiene todo para brillar; solo hace falta que nos atrevamos a salir de nuestra zona de confort, tanto como emprendedores como consumidores.</p>
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		<title>Nos hace falta calle&#8230; pero de la buena: una mirada a la cultura ciudadana.</title>
		<link>https://elintervencionista.com/nos-hace-falta-calle-pero-de-la-buena-una-mirada-a-la-cultura-ciudadana/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elisabeth Meneses]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 14 Jun 2025 05:23:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sincelejo podría ser el mejor vividero de la zona norte de Colombia, pero una amenaza silenciosa y cotidiana&#8230;</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3 class="ai-optimize-6 ai-optimize-introduction"><em>Sincelejo podría ser el mejor vividero de la zona norte de Colombia, pero una amenaza silenciosa y cotidiana le impide avanzar: la falta de cultura ciudadana.</em></h3>
<p class="ai-optimize-7 ai-optimize-introduction">Y no lo digo solo yo, es un tema que ya le dio muchas vueltas a la manzana por observadores, políticos, ciudadanos u otros mientras se toman el tinto de la tarde, una ciudad con apuestas y riquezas únicas, por su ubicación, sus tierras y no solo geográficamente; somos una cuna de talentos en diversas áreas. En fin, podríamos ser la tierra prometida.</p>
<p class="ai-optimize-7 ai-optimize-introduction">Pero hoy quiero plantear una amenaza latente que la vemos todos los días cuando cogemos la mototaxi para ir al trabajo, cuando vamos a un parque y se comparten zonas comunes de recreación o haciendo una fila en el banco.</p>
<p class="ai-optimize-7 ai-optimize-introduction">«La cultura ciudadana de Sincelejo está llena de barro». Si es que se siente barro como ciudadana, saber nuestro potencial y que nosotros los mismos ciudadanos la embarremos todos los días.</p>
<p class="ai-optimize-8">Como le respondí a mi hijo hace algunos días, la cultura ciudadana es cuando todas las personas en una ciudad se portan bien y respetan a los demás para que todos vivan mejor.</p>
<p class="ai-optimize-8">Es como tener buenos modales, pero no solo en la casa, sino también en la calle, en el parque, en el bus, en la escuela&#8230; ¡En toda la ciudad! Y es así como debemos traducir un tecnicismo social a la gente, para que podamos adoptar el concepto sin tanto protocolo.</p>
<p class="ai-optimize-8">Me gusta mucho poner este ejemplo: se dice que el paisa es regionalista, defiende y ama su ciudad, mejor dicho, le pone hasta velitas, pero hay algo muy sencillo de lo que todos los que hemos visitado esta ciudad nos damos cuenta, y es orgullo antioqueño: el metro. Pero lo relevante de este sistema no es solo la tecnología en movilidad, sino su sistema de educación hacia sus ciudadanos para cuidar un recurso colectivo.</p>
<p class="ai-optimize-8">La famosa “Cultura Metro” es más que una grabación por los parlantes: es un programa constante de formación, respeto y civismo que opera 365 días al año, 24 horas al día.</p>
<p class="ai-optimize-8">Y funciona. Sí, las comparaciones no son tan bonitas, pero con esto quiero resaltar la importancia de las inversiones, como la responsabilidad que cumplen las administraciones locales para educar a la ciudad, y que lamentablemente han sido muy escasas, insuficientes y sin resultados en Sincelejo, porque lastimosamente no se trata de una apuesta de temporadas; debe ser una bandera de obligación social y moral de cada político de turno.</p>
<p class="ai-optimize-9">Sincelejo perdió el examen: se salta las filas en los comercios, no prioriza en las necesidades de ancianos y mujeres, no recoge las heces de las mascotas, arroja basura a la calle, la falta de cortesía en la atención al público, se vuela los semáforos, han dañado los parques nuevos; en fin, la verdad es que este examen no lo podemos salvar los pocos que llevamos la conciencia a la calle todos los días, porque la ciudad es el conjunto de sus habitantes.</p>
<p class="ai-optimize-10">Mi querido lector, esta chica del tinto puede concluir que la cultura ciudadana no es un lujo, es una necesidad para el desarrollo integral de una ciudad.</p>
<p class="ai-optimize-10">La cultura ciudadana no es opcional.<br />
No es para los más educados ni para los más viejos.<br />
Es la base invisible de cualquier ciudad que quiere progresar.</p>
<p class="ai-optimize-10">Y no se impone por decreto: se enseña, se refuerza, se practica todos los días.</p>
<p class="ai-optimize-10">Así que, políticos de turno, si de verdad quieren transformar Sincelejo, dejen de inaugurar obras y empiecen a formar ciudadanos, pero que así mismo nosotros, los actores cotidianos, nos llenemos de conciencia de cultura social, porque nos hace falta calle de la buena.</p>
<p class="ai-optimize-10">Porque sin cultura ciudadana, toda ciudad está condenada a ser solo cemento… mal cuidado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://elintervencionista.com/nos-hace-falta-calle-pero-de-la-buena-una-mirada-a-la-cultura-ciudadana/">Nos hace falta calle&#8230; pero de la buena: una mirada a la cultura ciudadana.</a> se publicó primero en <a href="https://elintervencionista.com">El Intervencionista - opinión más acción</a>.</p>
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