Todas las vidas importan: Sucre necesita una ruta contra la violencia

En Sucre nos estamos acostumbrando peligrosamente a una palabra que nunca debería hacer parte de nuestra cotidianidad: asesinato.

Cada muerte violenta tiene un nombre, un rostro, una familia y una historia. Detrás de cada cifra hay una madre que llora, unos hijos que quedan sin padre, una familia que reclama justicia y una comunidad que poco a poco pierde la confianza en sus instituciones. Por eso, hoy quiero hacer un llamado respetuoso, pero firme, a Lucy García, gobernadora de Sucre: necesitamos conocer cuál es la ruta de acción del departamento frente al aumento de las muertes violentas.

No basta con reaccionar después de que ocurre un homicidio. Se necesita prevención, inteligencia, presencia institucional, investigación y, sobre todo, resultados. Las cifras conocidas en agosto son preocupantes. El departamento llegó aproximadamente a 107 homicidios en lo corrido de 2026, según reportes de prensa, y varios de estos hechos han estado relacionados con ataques sicariales.

Pero hay un territorio que particularmente debería encender todas las alarmas: San Onofre. El 13 de agosto se informó el asesinato de Francisco Javier Ruiz Medrano, de 24 años, en Berrugas, caso que elevaba a cuatro los homicidios registrados en el municipio durante 2026. Seguidos por hechos violentos en Rincón del Mar y casco urbano.

¿Hasta cuándo vamos a mirar estas cifras como simples estadísticas?

San Onofre no puede convertirse nuevamente en un territorio donde la muerte termine siendo parte del paisaje. Es un municipio con enormes potencialidades turísticas, rurales y culturales, pero también con comunidades que necesitan sentir que el Estado está presente y que su vida vale.

Por eso, gobernadora, Sucre necesita una ruta clara contra la violencia. Una estrategia que permita saber qué se está haciendo para prevenir los homicidios, cuáles son los sectores priorizados, qué acciones de inteligencia se están desarrollando, cómo se está trabajando con la Policía, la Fiscalía y la Fuerza Pública, y qué resultados concretos se están obteniendo.

Y aquí también hay una pregunta para la administración municipal de San Onofre: ¿qué decisiones se están tomando en los consejos de seguridad?

Porque los consejos de seguridad no pueden convertirse simplemente en reuniones protocolarias después de cada tragedia. Esa instancia existe precisamente para analizar las problemáticas, coordinar acciones y adoptar medidas frente a situaciones que amenazan la tranquilidad y la seguridad de los ciudadanos.

La comunidad tiene derecho a conocer, dentro de los límites que impone la reserva de las investigaciones, qué medidas se están adoptando, cuáles son los compromisos adquiridos y quién está haciendo seguimiento a su cumplimiento.

Y hay otro asunto que merece una reflexión seria: la importancia de contar con un secretario de Gobierno con capacidad técnica, liderazgo, experiencia y verdadera capacidad de articulación institucional.

La seguridad no se resuelve únicamente aumentando el número de policías en las calles. Se necesita alguien capaz de sentar en la misma mesa a Policía, Fiscalía, Ejército, Personería, comunidad, sector privado, líderes sociales y autoridades locales; alguien que pueda convertir las decisiones de un consejo de seguridad en acciones concretas y medibles.

La prevención también debe mirar a nuestros jóvenes.

Necesitamos oportunidades reales, educación, deporte, cultura, empleo y presencia institucional en los barrios y corregimientos. Porque combatir la violencia no significa solamente perseguir al delincuente después del crimen; significa también evitar que nuestros muchachos terminen siendo víctimas o instrumentos de las estructuras criminales.

Y cuando ocurra un asesinato, debe existir una respuesta contundente de la justicia. No puede existir impunidad como mensaje para los violentos ni indiferencia como mensaje para las víctimas. Este llamado no pretende señalar culpables ni desconocer los esfuerzos que puedan estar realizando las autoridades. Pretende algo mucho más elemental: que la vida vuelva a ocupar el primer lugar en la agenda pública de Sucre.

Gobernadora: presente una ruta. Dígale al departamento qué vamos a hacer, cómo lo vamos a hacer y en cuánto tiempo esperamos resultados.

Alcaldesa de San Onofre: cuéntele a su comunidad qué decisiones se están tomando en los consejos de seguridad y qué seguimiento se está haciendo a esas decisiones. Y si es necesario fortalecer el equipo de gobierno, hágalo. La seguridad exige capacidades, liderazgo y articulación.

Porque aquí no se trata de colores políticos.

No se trata de quién gobierna. No se trata de quién gana o quién pierde una discusión. Se trata de vidas.

Y frente a la muerte violenta no podemos acostumbrarnos, guardar silencio ni mirar hacia otro lado. Todas las vidas importan.

San Onofre necesita seguridad. Sucre necesita respuestas. Y las familias que hoy lloran necesitan algo más que condolencias: necesitan justicia, prevención y un Estado que no llegue tarde.

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