Las sociedades se construyen desde el esfuerzo, el sacrificio y, como bien dice el profesor Miguel Anxo Basto, con el ahorro y el trabajo duro. De esta manera también debe comportarse la administración estatal; el municipio de Sincelejo lo realizó durante doce largos años y justo en el momento en que debía comenzar a crecer, todo se lanzó por el retrete.
La bonanza de recursos que la ciudad tiene desde el 2023 gracias a la política catastral solo ha sido utilizada por esta administración para el despilfarro, apartando los programas de desarrollo territorial que dejó cimentado el alcalde anterior.
No era mentira cuando presagiaba en mi columna que “Perdió Sincelejo”; YA se cumplieron dos años de suscribir el Acta de Comité de Hacienda que aseguraba los recursos por 20 años para el Fondo de Estabilización Tarifaria, requisito indispensable para el funcionamiento del transporte público en la ciudad.
Dos años después, ni busetas, ni recursos.
La casa Gómez Martínez se arriesgó a tomar decisiones políticamente incorrectas, aquellas que se hacen por el beneficio de una sociedad y que tienen un costo para el movimiento político, apenas lógico; la ciudad y los sincelejanos en ese momento estaban muy por encima de los intereses particulares de quien gobernara. Situación distinta se vive hoy.
Lo que menos ha mostrado la administración actual es el interés por las políticas que beneficien a la ciudad; sin embargo, son llamadas políticamente correctas.
Pensando en la ciudad, Andrés Gómez Martínez estableció una política de desarrollo territorial materializable; con la actualización catastral lograron asignarse $174.925 millones de recursos propios de cada uno de los sincelejanos para la puesta en marcha de las primeras rutas del transporte público. Nada de eso es palpable; la lentitud de este gobierno es descomunal.
La administración actual cuenta con el doble de recursos propios que tenía la administración anterior; sin embargo, vemos que para el año 2024, la ciudad no solo adquiere un déficit fiscal por $57.000 millones, sino que se raja en desempeño institucional, quedando por debajo de diez municipios del departamento de Sucre. Como se evidencia, Sincelejo va para atrás.
El alcalde quebró a la ciudad en solo un año de gobierno y las políticas públicas de desarrollo territorial se convirtieron en eventos caprichosos del mandatario que poco rédito dejan, al menos a la ciudad.
Ese es nuestro panorama, con el doble de recursos, pero con déficit; con proyectos de la administración anterior, pero rajados en desempeño institucional; y con un fondo para el transporte público, pero sin busetas. La debacle de Sincelejo.