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El Intervencionista

Sincelejo No está en Venta.

El alcalde de Sincelejo quebró a la ciudad en solo un año de gobierno y, como medida para atenuar esta hecatombe financiera, solicitó facultades al concejo para enajenar los bienes del municipio que forman parte del patrimonio público de los sincelejanos.

Se trata de nueve inmuebles que el gobernante podrá entregar a título de dación en pago para cancelar las nuevas acreencias generadas por su torpeza en el manejo de las finanzas públicas con cierre fiscal a 2024, que dejó un déficit de $57.185 millones. Una cifra astronómica para una ciudad como Sincelejo.

Para que el sincelejano asuma la magnitud de lo que representa financieramente el problema, por cada día hábil de trabajo del mandatario durante el 2024, Sincelejo se endeudó aproximadamente en $230 millones diarios. ¡Qué desastre!

El alcalde es un disipador, una persona que destruye y malgasta, que dilapida el patrimonio público, una especie de rey Midas a la inversa. En esta ocasión, la plaga caerá sobre los bienes inmuebles que pretende enajenar a título de dación en pago.

La enajenación es la transferencia, traspaso o transmisión de bienes, a cualquier título, sea gratuito u oneroso; es un género de donde se desprenden varias especies como la compraventa, permuta, donación, dación en pago, entre otras.
La dación en pago es una enajenación que tiene como propósito la entrega de bienes para pagar deudas. En este caso, el municipio de Sincelejo pretende entregar sus bienes inmuebles a título de dación en pago para dar por terminadas las acreencias adquiridas por el alcalde en su primer año de gobierno, tal y como lo justificó el proyecto.

Esta figura jurídica es permitida para los particulares y las entidades públicas que deseen pagar sus deudas con bienes; sin embargo, el municipio de Sincelejo se comprometió a que, si realizaba cualquier enajenación, debía destinar esos recursos específicamente para inversión, pago de acreencias de ley 550 y el Fondo de Contingencias.

Dicha obligación se encuentra expresa en la cláusula 36 del Acuerdo de Reestructuración de Pasivos del municipio; en tal virtud, mientras ese acuerdo esté vigente, Sincelejo no puede entregar sus bienes inmuebles en dación en pago para cancelar las acreencias adquiridas por la incompetencia del alcalde.

Dicho de otra manera, la dación en pago está prohibida para el municipio de Sincelejo, más allá de que esas facultades se hayan entregado al administrador por parte del concejo.

Esta corporación, el concejo municipal de Sincelejo, entidad llamada a ejercer el control político, aprobó el proyecto dándole la espalda a la ciudad. Sus miembros, los concejales, salvo contadas excepciones, son una caterva de ignorantes sumisos dispuestos a besar el anillo del rey y complacer los antojos excéntricos del despilfarrador, cual idiotas útiles.

Qué decir de la dejadez de la clase política del departamento de Sucre, que se abstiene de opinar o reprochar al alcalde de su capital, no por respeto a la autonomía de la entidad territorial, sino por la tibieza de quien espera alianzas para las elecciones parlamentarias.

Entre tanto, Sincelejo se cae a pedazos frente a su silencio cómplice.

El daño de esta administración municipal sobre las finanzas YA es irreversible; los esfuerzos del burgomaestre por resarcirlo han sido en vano, inclusive con mayor perjuicio para la ciudad: “la modificación estrepitosa de los avalúos catastrales para cobrar más impuestos en 2025, los descuentos por pronto pago, la amenaza de reducción de la planta de personal, los beneficios tributarios”, todo ha fracasado, sencillamente porque constituyen estrategias equivocadas y carentes de planeación.

La cereza del pastel está constituida por este acuerdo espurio que traiciona a la ciudad para desprenderla de su único patrimonio con el propósito de pagar deudas mal habidas de un gobernante que se muestra como inocente e ingenuo, mientras crucifica financieramente al municipio. Nada alcanzará para cubrir el déficit fiscal que quebró a la ciudad en solo un año de este nefasto gobierno.

Sincelejo el carácter de tu pueblo, representa su estirpe sin igual y, ante la felonía del alcalde —aunque en realidad no deberíamos esperar mucho— solo resta, para quienes queremos esta tierra, levantar la voz para decir: “Sincelejo No está en Venta”

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