Lo que creemos que es tendencia en el mundo existía mucho,, pero muchos años atrás.
Sí, son las “Reading Parties” o “Fiestas de Lectura”; se tiene conocimiento de de que lo que desde 2020 viene marcando la tendencia en Nueva York, Londres, Holanda, España, Brasil, Argentina y otros países.
En una pintura (1797) con la duquesa Anna Amalia de Sajonia, en donde se encontraba Johann Wolfgang von Goethe, conocido universalmente por sus obras como Las penas del joven Werther (1774), la primera novela del movimiento Sturm und Drang, y por Fausto (Parte I, 1808; Parte II, 1832). En su obra narra el hecho de un hombre que vende su alma al Diablo.
Se ha referenciado como la mayor contribución de Alemania a la literatura.
Pues en lo que la Historia denominó para la época como la Corte de Weimar; como un centro cultural y artístico entre los nobles alemanes, en donde compartían libros, obras, literatura, analizaban, filosofaban y otras cosas de la intelectualidad del momento. Hasta el año 2020, a cuatro amigos neoyorquinos amantes de la lectura en un apartamento se les ocurrió dejar a un lado el tener que en solitario leer libros para hacerlo en conjunto, compartir las temáticas, el conocimiento y de paso divertirse conversando. Se les ocurrió invitar a otras personas a este ejercicio, que llamaron veladas literarias y, como dicen los chicos de hoy, se pegaron.
Gustó tanto el experimento que era más saludable que castigar el cuerpo echándole alcohol en una discoteca o en un sitio de reunión donde terminaban vueltos nada, con guayabo y sin dinero y con crisis existenciales producto de la depresión que produce el trago.
Primero lo hicieron en apartamentos, luego en espacios más grandes de reunión de más de 25 personas y se creció tanto que se volvió tendencia y hasta en espacios públicos, como parques, se hacían las reuniones.
Tan buenas eran, que se volvieron multitudinarias y había que esperar en lista para poder acceder a estas tertulias.
Existen hoteles dedicados a promover este movimiento que busca ejercitar el cerebro a través de la lectura, el análisis, la crítica de lo que se escribe en el mundo.
En estas tertulias se habla de literatura, ciencia, arte, historia, de todo un poco que a la gente por curiosear le interesaba saber, como se armaba una mesa de computador y hasta de cómo se conversaba con los participantes.
Estas actividades de aprovechamiento del tiempo libre son tan buenas en estos tiempos en donde todo se ha vuelto tan impersonal. Nos permite la interacción sobre temas en particular, de libre escogencia; nos permite conocer a toda clase de personas.
Las nuevas tecnologías y las redes sociales nos han aislado del mundo real, pero en esta oportunidad los libros, la lectura, el compartir con nuestros semejantes nos permiten desahogarnos de nuestras preocupaciones, de nuestros apegos, de nuestros miedos, de nuestras inseguridades por el simple hecho de tener algo que nos une. La lectura.
Lo que se busca con la fiesta de lectura en primera medida es que las personas tomen un tiempo dentro de la reunión para leer en silencio y, después, viene el tiempo para compartir lo que leíste, el poder conversar; esta actividad también se ambienta con música, por supuesto, no con reggaetón o champeta. Como decía un filósofo de mi pueblo, “No me la vayan a mentar”, terminan en pelea.
Querido lector, podrías pensar que eso ya está inventado y se llaman clubes de lectura; pues esta tendencia te permite conjugar lo viejo y lo moderno al mismo tiempo, es decir, quien asiste puede llevar la lectura que quiera, en la forma que quiera, en libros físicos, ebook, pdf, en el celular, tablet y, como les comentaba en líneas anteriores, hasta el manual de instrucciones de cómo se arman las cosas de casa.
Lo que esta tendencia, reitero, busca es tener tiempo y espacio para leer y poder conversar con todo tipo de personas.
Ojalá que pronto la podamos implementar en Colombia.
Sé que la mejor forma de estimular el cerebro humano es la lectura; con esto se despierta la imaginación, se mejora la concentración de los chicos que hoy se ve afectada por las nuevas tecnologías.
No ponemos el lenguaje en riesgo, como sucede en estos momentos de tantas dificultades, y nos ayuda con la comprensión igualmente.
Son más los beneficios que nos trae y esta forma de alimentar el alma y el espíritu nos engrandece y nos da felicidad, que en últimas eso es lo que siempre añora el ser humano.
Feliz fin de semana, cargado de mucha lectura.