Populismo y Soberbia: El Camino al Abismo

El hundimiento de la ley de financiamiento tiene iracundo al progresismo y se ha convertido en la herramienta perfecta para justificar el uso de su narrativa populista, donde el formato establece la existencia de opresores y oprimidos. Los primeros deberán llevar la carga de la ineptitud del gobernante o de las consecuencias adversas de su gestión; y los segundos serán alimentados con el odio estratégico que el mandatario infunda sobre los primeros.

En este sentido, el archivo del proyecto de reforma tributaria crea las condiciones para un nuevo relato en donde los victimarios, es decir, los congresistas, son el antipueblo, una manada de blanquitos ricos burgueses que ganan suficiente para vivir, derrochar y ser felices. Mientras que las víctimas, o sea el pueblo, son los pobres desvalidos sin dolientes que el gobernante pretendía salvaguardar con los recursos provenientes de la propuesta archivada, a través de subsidios y ayudas que solo él y nadie más tiene interés solidario de conceder. Narrativa y falsa filantropía.

Todo es una mentira; el gobierno nacional tiene la posibilidad de recortar del presupuesto lo pretendido en el proyecto de ley no aprobado. De hecho, la proyección de la reforma presentada por el ejecutivo oscila en $10 billones frente a los $522 billones del total del Presupuesto General de la Nación, es decir, una cifra que no alcanza el 2% del total estimado. Un monto que fácilmente puede disminuirse de los ministerios ineficientes del cambio.

Pero la estrategia populista debe materializarse; con la soberbia y el discurso peyorativo del gobernante, deberá dar resultados. En efecto, se plasma con la suspensión de los subsidios de “mi casa ya”, un programa para la adquisición de vivienda que busca beneficiar a las familias de clase media y baja. La demagogia está servida: el presidente es un superhéroe que debe enfrentar la tiranía de la desigualdad social implementada por la oligarquía legislativa indolente con el pueblo. Populismo puro y duro.

El relato y las acciones del gobierno nacional en contra de todo aquel que no le rinda pleitesías continuarán, no hay dudas, el progresismo es una religión que no admite herejes; tienes que decidir ser progre y asumir sus ideales sin objeciones, de lo contrario serás juzgado por el tribunal de la opinión pública de las redes sociales, el camino directo a la hoguera en la revolución progresista.

El gobierno tiene la excusa perfecta para justificar su escasa sensatez financiera, la disminución ostensible en el recaudo, las razones de su déficit fiscal, el crecimiento de las deudas netas del gobierno nacional central. Además, soportará cualquier reducción de gasto sensible, como la educación, salud, programas sociales, todo lo que soporte la protección de minorías, como la población LGTBI+Q, las negritudes, los indígenas, el adulto mayor, las madres cabeza de familia. Cualquier eje programático que no funcione será cargado a la oposición que no aprobó la reforma; es apenas obvio, le interesa construir un enemigo del pueblo para la confrontación política.

En esta línea, el gobierno sanciona un presupuesto desfinanciado, agudizando la crisis monetaria con su gasto excesivo ante la manifiesta reducción del recaudo; omitiendo las advertencias del Comité Autónomo de la Regla Fiscal encaminadas a realizar otro recorte presupuestal para procurar una estabilidad fiscal. De esta manera, las ansias de buscar culpables para obtener réditos políticos y la soberbia de no atender las advertencias financieras, acreditan al gobierno progresista como langostas políticas que solo dejan desolación en un país que día a día camina sin reversa hacia el abismo.

COMPARTIR
COMPARTIR
COMPARTIR

Más Columnas

Imagen de Perfil

¿Nos ha robado algo la IA? El piano de cola y el músico.

Imagen de Perfil

¡Chengue, el día que el horror rompió el silencio!

Imagen de Perfil

El otro Petro

Imagen de Perfil

La Política es dinámica

Imagen de Perfil

Corralejas en riesgo

Imagen de Perfil

Violencia, microtráfico y territorio (Sincelejo y Sucre)