Otro no vuelve a nacer.

José Mujica emergió como una figura entrañable y auténtica durante su mandato como presidente de Uruguay. Desde el principio, conquistó a América Latina con su humildad, esa que lo llevó a rechazar la opulencia del palacio presidencial para vivir en su modesta finca junto a su esposa.

Al concluir su mandato, fue considerado el mejor presidente en la historia de su país. Sin embargo, lejos de retirarse, siguió pronunciándose sobre los asuntos nacionales e internacionales, consolidándose como un líder admirado y respetado en todo el continente.

Antes de convertirse en el ícono político que conocemos, Mujica vivió una vida marcada por la lucha y la resistencia. Fue guerrillero, miembro del movimiento Tupamaros, y sufrió la represión de la dictadura cívico-militar, que lo mantuvo encarcelado entre 1972 y 1985.

En 1989, inició su carrera política como diputado y, posteriormente, como senador por el Frente Amplio de Uruguay. Luego asumió el cargo de ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca entre 2005 y 2008, antes de llegar a la presidencia en 2010.

Tras dejar el poder, Mujica regresó al Senado en 2014 y nuevamente en 2019, reafirmando su compromiso con el servicio público.

Su trayectoria política es un ejemplo de honestidad y entrega, dejando un legado imborrable en su país y en la región. Pero Mujica no solo se destacó por sus logros políticos, sino también por sus profundas reflexiones, que invitan a pensar en el verdadero sentido de la vida y la política. Entre sus frases más memorables, se destacan:

• “No se vive del recuerdo, sino del porvenir”.

• “El hombre moderno vive siempre apurado;

• “Si la economía no crece, es una tragedia.

• Enfrentamos el sedentarismo con caminadoras, el insomnio con pastillas y la soledad con la electrónica”.

• “La política no es un pasatiempo ni una profesión para enriquecerse; es una pasión con el sueño de construir un futuro mejor. “A los que les gusta el dinero, mejor manténganse lejos de ella”.

Recientemente, Mujica anunció que su salud se encuentra gravemente deteriorada; su cuerpo está invadido por el cáncer. A pesar de su avanzada edad, 89 años, y los achaques propios de la enfermedad, sigue compartiendo sus ideas y participando activamente en la vida pública, ofreciendo conferencias y siendo una voz influyente en el ámbito político y social.

Nacido el 20 de mayo de 1935, Mujica es un político que no tendrá igual. Después de una vida de guerrilla y resistencia, construyó una carrera política ejemplar. Fue diputado, senador, ministro y presidente, siempre practicando una política social profundamente humana, algo poco común en los líderes de hoy.

 

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