Mojana: No me llames, yo te llamo…

Parece que el universo conspirara para estrellarnos con verdades que por extrañas circunstancias preferimos obviar y es que no es menor el análisis que se realiza a través del fallo proferido por el Honorable Tribunal Administrativo de Cundinamarca en el seno del incidente de desacato promovido por la Defensoria del Pueblo en aras de la protección de derechos colectivos de las personas afectadas por el rompimiento del dique “caregato”.

Más que la sanción establecida en el pronunciamiento judicial que recae, entre otros, en la actual gobernadora de nuestro departamento, es totalmente interesante analizar las razones que llevan a la imposición de estas sanciones.

Y aunque lo estipulado en el fallo nos reafirme lo que la percepción generalizada del departamento conoce, el hecho de haber recogido ese sentir en pronunciamiento judicial llena de una leve esperanza al pueblo Mojanero.

“Caregato” ha pretendido ser resuelto desde escritorios, endilgándose desde la administración departamental y entes del orden nacional victorias inexistentes o prematuras.

Y no es esta una interpretación cargada de subjetividad, pues en palabras de la instancia falladora, aunque se reconoce el despliegue de algunas acciones en aras de dar cumplimiento a las medidas cautelares proferidas en febrero 2024 en el marco de tutela promovida por la Defensoría del Pueblo (hace algo más de un año), la gran mayoría de las otras acciones exigidas en sede judicial “se encuentran en estado de trámites administrativos parciales por parte de las entidades demandadas, evidenciado además que la ejecución efectiva de las medidas no ha sido realizada dentro del plazo establecido”.

En palabras castizas. A la Mojana le han dicho “No me llames, yo te llamo”. Qué frustrante debe ser para los Mojaneros que se pretenda generar certeza de cumplimiento ante instancias judiciales con meros trámites administrativos.

Allí no acaba lo interesante de este pronunciamiento judicial y es realmente preocupante que a estas alturas NO exista censo de damnificados (en palabras del Honorable Tribunal) “consolidado y formal de las personas o núcleos familiares afectados con ocasión de la situación de emergencia de la Mojana”; por tanto, se hace imposible verificar de manera formal que las ayudas en principio hayan llegado a los afectados y, en caso de que se hubiesen allegado, es imposible tener certeza de fechas concretas de su entrega.

Y es que el rosario de incertidumbres no termina allí; sin la existencia de censo, es improcedente la identificación de las personas a las cuales deberían entregarse las ayudas y que las mismas sean entregadas de manera continua y que satisfagan realmente las necesidades suscitadas del flagelo que los atañe, configurando esta falencia una nueva manera de revictimización a la subregión de la Mojana.

De manera contundente, el tribunal expone el desconocimiento por parte de la Gobernación de Sucre y los otros actores sancionados de la finalidad propia del estado. Afirmación que, sin asomo de duda, muestra la paquidermia administrativa que por años nos tiene sumidos como uno de los departamentos más pobres del país (solo basta recordar que en el 2023 la Contaduría General de la Nación bajó de categoría a nuestro departamento).

Parece entonces que desde los análisis de los grupos políticos es provechoso seguir sumiendo a la Mojana en su tragedia; es evidente que desde la necesidad es más fácil la captación de votos.

Quisiera pensar que esta vez los 30 días establecidos por la instancia falladora serán respetados y que en esta ocasión se materializarán las medidas cautelares que desde hace más de un año fueron ordenadas.

Que de una vez por todas la gente de la Mojana recupere no solo su dignidad, sino la capacidad productiva de sus tierras, que al fin y al cabo es lo que constituye el verdadero tesoro de los Mojaneros.

A manera de conclusión, hoy la Mojana Sucreña reposa sus esperanzas en decisiones de los estrados judiciales y no en la gestión administrativa certera del departamento de Sucre, mientras los jueces asumen funciones ejecutivas en virtud de la inoperancia de quienes deben hacerlo; a la Mojana le seguirán diciendo “NO ME LLAMES, YO TE LLAMO”.

PD: Seguramente, ahora que se acercan las elecciones legislativas, sobrarán kits, mercados y más soluciones de escritorios…

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