Mile: del divorcio al idilio electoral.

La aparente distancia política que Milene Jarava Díaz intentó hacer pública en su primer spot de campaña frente a su exesposo, Yahir Acuña, terminó siendo no más que un guion de ficción y publicidad política pagada.

Si bien es cierto que ambos exconsortes dieron por terminados sus votos matrimoniales, lo cierto es que hoy, más que nunca, se fortalecen sus votos electorales. Persiste así una sociedad electoral de hecho: mientras ante la opinión pública aparentan un distanciamiento total, la maquinaria política del hoy alcalde de Sincelejo permanece a su disposición, cual carroza de Cenicienta lista para conducirla al Congreso de la República.

Yahir Acuña se ha portado como un rey en campaña y, literalmente, le ha entregado a su reina el dominio de todo su poder popular para abultar las urnas en nombre del Partido de la U. Y, como dice el adagio bíblico y popular, una casa dividida no prevalecerá: la lista de la U a la Cámara por Sucre quedó cerrada con el único objetivo de elegir a Mile Jarava como representante a la Cámara, para no dejar atisbo de duda en su coronación.

Siendo objetivos, no sería justo desconocer el trabajo legislativo que llevó a cabo Jarava durante sus últimos cuatro años como congresista; sin embargo, dicho esfuerzo no resultaría suficiente para acuñar los guarismos necesarios que refrenden su permanencia en el Legislativo y le permitan defender su curul. Los números no mienten.

En las elecciones al Congreso de 2022, aunque el Partido de la U obtuvo 110.781 votos, Mile Jarava aportó 68.684 sufragios, de los cuales en Sincelejo registró 18.862 y en el resto del departamento 49.822, cuando aún se encontraba vigente su movimiento político con el entonces diputado Yahir Acuña.

Y aunque inicialmente quiso aparentar ante la opinión pública contar con una estructura política sólida e independiente para buscar su reelección, aquella idea no fue más que una ilusión distante de la realidad, toda vez que el umbral y la cifra repartidora le imponían una vara demasiado alta para saltarla en solitario, sin la ayuda de su partner de campaña.

En cifras duras, las proyecciones electorales indican que Sucre mantendría un crecimiento moderado de participación cercano al 10 %, por lo que la elección de Cámara no se definiría por un fenómeno político, sino por pura aritmética electoral: un reto que implica la incoherencia de mostrar en redes divorcios mediáticos y mantener en secreto reconciliaciones políticas estratégicas.

Con unos 475.000 votos válidos estimados, el umbral se ubicaría alrededor de 78.000–80.000 votos (50 % del cuociente), mientras que la cifra repartidora probablemente oscilaría entre 90.000 y 95.000 sufragios. En términos prácticos, quien no supere los 80.000 difícilmente entrará en la distribución y quien no roce los 90.000 no competirá con verdadera opción de curul.

Es decir, en comparación con los resultados de la Cámara en 2022, donde obtuvo 68.684 votos, Mile necesitaría por lo menos 21.400 votos adicionales para pasar no solo el umbral sino alcanzar la cifra repartidora que le mantenga su curul en el Congreso de la República, una hazaña que difícilmente hubiera podido lograr sola sin la ayuda del hombre que públicamente en campaña denunció como traidor.

Es por esto que Mile ha mantenido un silencio cómplice frente al déficit fiscal, la venta de activos del municipio, la masacre laboral, el escándalo del PAE, el despilfarro del IMDER y una larga lista de presuntas irregularidades en la administración de su aliado Yahir Acuña, para poder sostener una relación cordial y tranquila, así sea por conveniencia política.

Hoy Yahir Acuña no solo toma la mano de la primera dama Sofía Méndez, sino que también levanta la de su exesposa, Mile Jarava, como la primera votación para coronarla como su representante a la Cámara por Sucre.

Al final, más allá de los discursos de independencia y las puestas en escena de ruptura, la política termina revelándose no por lo que se dice ante las cámaras, sino por lo que se hace en silencio tras bambalinas.

En Sucre no se elegirá solo un nombre en el tarjetón, sino el matrimonio político Jarava-Acuña, que no es más que la continuidad de una estructura de poder que ha demostrado ser un desastre en el municipio de Sincelejo y que servirá de mal presagio de lo que viene para Sucre.

La configuración de las listas del Partido Liberal y Fuerza por la Paz cuenta con coaliciones sólidas que pasarán fácilmente los 100 mil votos, obteniendo curules seguras. La U deberá igualmente sobrepasar y consolidar una capacidad electoral igual o mayor para obtener su escaño con tranquilidad, máxime cuando hay un Pacto Histórico engrasado con burocracia y con malas prácticas de política tradicional respirándole en la nuca.

Posdata: ¿De dónde sacará Mile los 10 mil millones que necesita para financiar 100.000 votos en Sucre?

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