El carnaval es una fiesta de las más coloridas en nuestro país; las personas se disfrazan y bailan, demostrando el trabajo en conjunto, pero sabemos, ¿por qué las festejamos?
La razón es que aproximadamente hace 5000 años los sumerios y los egipcios tenían miedo de que el invierno demorara más de la cuenta; la primavera y la cosecha se celebraban comiendo carne. Toda esta no la podían conservar en buen estado y se dañaría por las altas temperaturas. Los festejantes creían que tomar, comer y beber alegraría a sus antiguos dioses.
Los griegos adoraban a Dionisio; celebraban con obras teatrales, procesiones con vino y con máscaras, con el fin de separar al yo de la realidad.
En Grecia aparece el nombre del dios Momo, alegórico a la burla y el sarcasmo; de aquí viene la figura alegórica en nuestros territorios de la persona que personifica al guía o regente de las fiestas de carnavales, el Rey Momo.
Entre tanto, los romanos a Baco, estas festividades tenían la fecha de su festejo, el mes de febrero, ya que se producía una transición de la estación de invierno hacia la primavera, momento propicio para la limpieza o la purificación.
Se tenía la creencia de que el dios Saturno deambulaba en toda la tierra durante todo el invierno y se hacía necesario hacerle rituales, entregarle ofrendas para que se las llevara al inframundo para que estuviera tranquilo y comenzaran las cosechas en el verano; por esta razón se ponían ropajes, disfraces, máscaras, comida y bebida que personificaran a este dios, con el solo fin de congraciarse y que los mantuviera en abundancia de alimentos en sus cosechas.
En la Edad Media, nos encontramos fortalecidos con un cristianismo que no podía romper con estas tradiciones paganas y, en asocio con la religión, se hace coincidir la tradición de prepararnos para la Semana Santa, esto es, el ritual de honrar la vida y la muerte, más exactamente con la resurrección de Jesús, poniendo la Pascua al inicio de la primavera y la cuaresma, que son cuarenta días de ayuno donde no se puede comer carne y tener placeres.
Por eso los carnavales y su desenfreno permiten que los excesos de comida y bebida se den antes del ayuno católico.
La palabra Carnaval significa “Carnem levare”, es decir, “quitar la carne”, porque se avecinaba el miércoles de ceniza, fecha que daba inicio a la cuaresma hasta el domingo de resurrección.
Por esta razón, quitar la carne, esto mutó a carne vale y posteriormente se difundió la palabra carnaval.
Se encuentra documentado el carnaval de Venecia en Italia, que impone su estilo en toda Europa, y así el carnaval va formalizándose durante toda la Edad Media.
El estado comienza a controlar los espectáculos y las manifestaciones públicas, permitiendo la mezcla entre las personas y las máscaras para permanecer en el anonimato y poner a volar sus desenfrenos y evadir sus problemas personales y con el gobierno.
Igualmente, esto le permitió a la nobleza mezclarse con el pueblo; por esta razón las máscaras han sido tan importantes en la historia de los Carnavales.
En nuestra América, entró por Brasil por los españoles y portugueses durante el periodo de colonización, en donde se les permitió a los esclavos e indígenas mezclarse con el resto de la población para expresar y disfrutar de fiestas que no tenían. Nos permitió el goce y la libertad sin distingo de raza, clase social, etc.
En Barranquilla, es el referente, conocido como las fiestas folclóricas y culturales más importantes de nuestro país; desbordan alegría, magia, color, música, agua, espuma, maicena, muestra no solo de nuestra identidad cultural, sino el poder expresar toda la riqueza del caribe colombiano, movilizado alrededor de actividades que buscan restablecer la paz y la armonía de los pueblos de la costa.
En esta fiesta se promueve a todos los gestores culturales, activistas en pro de proteger el patrimonio cultural de nuestra región, con el propósito de mantener vivas estas tradiciones. Que disfruten mucho y en sana paz estas fiestas que son patrimonio inmaterial de la humanidad.