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El Intervencionista

Libertad con responsabilidad

El liberalismo se define como el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo basado en el principio de no agresión y en la defensa de los derechos a la vida, la libertad y la propiedad. Esta filosofía de vida implica responsabilidad, de lo contrario se abrirán las puertas del libertinaje. Entrará el progresismo.

La responsabilidad radica en que cada individuo debe asumir las consecuencias de sus actos y estos deben estar  enmarcados en la autosuficiencia y el mantenimiento del orden social, aspectos que recoge la ética del autogobierno que envuelve el compromiso de defender los valores tradicionales, la familia, la religión y el cumplimiento de la ley.

En este sentido, desligar instituciones conservadoras como la familia de los principios liberales, por el simple discurso de defender la libertad, es comulgar con filosofías que fragmentan desde adentro el principio de no agresión y los propios derechos que dice defender.

En contexto, utilizar la libertad como pretexto para matar, implica una evidente vulneración del derecho a la vida que, en su orden estricto, estará primero, es decir, no puede haber libertad sin vida. Por ende, darle paso al aborto con su antifaz de derecho a la madre a decidir con su cuerpo es apartar al liberalismo de la tradición conservadora, es liberticida.

Lo mismo sucede cuando extendemos una alfombra roja a la unión de parejas del mismo sexo, en especial si la llamamos absurdamente “matrimonio”, pues esta palabra en sí misma involucra la unión para procrear. Ahora bien, aceptar el matrimonio entre personas del mismo sexo, implica asumir que constituyen una familia y por ende pueden adoptar. Nada más apartado del conservadurismo.

Fue el propio padre del liberalismo John Locke quien estableció que un estado de libertad no es un estado de licencia, no le asiste al hombre la libertad de destruirse. “El estado de naturaleza tiene una ley de naturaleza que lo gobierna y que obliga a todos; y la razón, que es esa ley, enseña a toda la humanidad que quiera consultarla, que siendo todos los hombres iguales e independientes, ninguno debe dañar a otro en lo que atañe a su vida, salud, libertad o posesiones”.

No puede el hombre, con la excusa del liberalismo, trasgredir, la ley de la naturaleza, porque estaría guiándose por reglas diferentes de las que manda la razón y la equidad común, las cuales son las normas que Dios ha establecido para regular las acciones de los hombres en beneficio de su seguridad mutua.

Por lo tanto, el liberalismo pierde su propio fundamento cuando excluye a Dios, inclusive, por muy agnóstico o ateo que digas ser, deberás cumplir con el mandamiento de amar al prójimo como a ti mismo, se trata de preservar la existencia, no de destruirla, y eso es propio del cristianismo.

Dejar entrar las ideas progresistas al liberalismo con fundamento en la libertad, es transformarse o hacer metástasis hacia los liberprogres, algo totalmente apartado de la tradición judeocristiana, del conservadurismo y de la filosofía que cimentada el propio John Locke. Por ello, la libertad como derecho negativo, debe ejercerse con responsabilidad.

Posdata: Feliz día a todas las madres. Amigo progre, felicitaste en su día a esa mujer valiente que decidió entregarte la vida y no utilizar su derecho a decidir sobre su cuerpo.

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