La estrategia de cerrar la lista del Partido de la U a la Cámara por el departamento de Sucre pone a prueba la campaña de Mile Jaraba, su líder natural en el territorio, pues su cara —ni la de sus coequiperos— siquiera aparecerán en el tarjetón.
En ese escenario, su mentor político, el alcalde de Sincelejo, Yahir Acuña, actuará tras bambalinas como una pipeta de oxígeno electoral que intentará darle vida a una aspiración parlamentaria que deberá sostenerse más en estructura política que en recordación de imagen, y bajo un logotipo que históricamente no siempre ha transferido caudal electoral.
Con la reforma política adoptada en Colombia mediante el Acto Legislativo 01 de 2003 apareció por primera vez el concepto de voto preferente y se abrió el sistema político de un esquema bipartidista hacia uno pluralista, rompiéndose así un monopolio que durante décadas había controlado el mercado electoral.
Inicialmente, el propósito de la reforma estaba encaminado a establecer de manera obligatoria las listas cerradas y bloqueadas como mecanismo exclusivo de inscripción para corporaciones públicas, en aras de consolidar la cohesión y coherencia de los partidos políticos. Sin embargo, la propuesta terminó siendo mixta y quedó a libre elección de las organizaciones políticas, que también podían optar por el voto preferente, en buena medida porque no estaban preparadas para desmontar sus propios cacicazgos.
La implementación de la lista cerrada en el Partido de la U para la Cámara por el departamento de Sucre en 2026, más que una estrategia de disciplina partidaria, se configura como una garantía de control electoral.
Para nadie es un secreto que el Partido de la U se ha convertido en una suma de franquicias territoriales entregadas y controladas por maquinarias políticas tradicionales, varias de ellas cuestionadas por su cercanía con actores de economías criminales, comenzando por su líder natural en el norte del Valle.
En otras palabras, la lista cerrada de la Cámara de la U en Sucre no obedece a la consolidación de la disciplina, coherencia y cohesión partidista de sus militantes —como sí ocurre, por ejemplo, con el Centro Democrático en su lista al Senado, cuyo liderazgo ha logrado alinear a su bancada conforme a los intereses del partido y traducirlo en una importante cantidad de escaños en el Congreso—.
En este caso, la lista bloqueada funciona como una prenda de garantía con la que Mile Jaraba, como cabeza de lista, controla el caudal de votos para no ser superada por otro candidato dentro de su propia lista —escenario posible bajo el voto preferente— y, al mismo tiempo, reduce la posibilidad de que la maquinaria electoral de Yahir Acuña se convierta en un obstáculo para su eventual regreso al Salón Elíptico.
Lo cierto es que los antecedentes de los experimentos electorales del Partido de la U con listas cerradas en Sucre dejan más dudas que certezas, debido al bajo endoso electoral obtenido en comparación con las votaciones de sus candidaturas a cargos uninominales, especialmente en el municipio de Sincelejo, que constituye el fortín electoral de Yahir Acuña.
Prueba de lo anterior es el cotejo de los resultados de la candidatura de Yahir Acuña Cardales en Sincelejo, quien cuando aspiró a la Gobernación de Sucre en 2019 por su movimiento 100 % obtuvo 47.713 votos, y posteriormente, al ser avalado por el Partido de la U, alcanzó un resultado histórico de 78.291 sufragios.

Sin embargo, la lista cerrada de esa misma colectividad al Concejo de Sincelejo no alcanzó siquiera el 10 % de esa votación, al registrar 6.111 votos y lograr la elección de un solo concejal.

Este comportamiento también se reflejó en los resultados de la Asamblea Departamental, donde el Partido de la U en Sincelejo apenas obtuvo 9.047 votos, mientras Julio César Jaraba Díaz —hermano de Mile Jaraba— consiguió 4.751 sufragios de manera individual.

Y más recientemente, en la anterior aspiración de Mile Jaraba a la Cámara con la U, apenas obtuvo 18.862 votos en Sincelejo.

Los números son claros: no muestran buenos resultados cuando la apuesta depende exclusivamente del logotipo de la U y no aparece Yahir Acuña ni aspirando ni liderando el proceso.
Mile Jaraba aparece en redes sociales exhibiendo el respaldo de distintos actores políticos vinculados a la maquinaria electoral de su exesposo, Yahir Acuña. El problema de esta convergencia es que todos terminan mezclados en un mismo saco, diluyéndose las responsabilidades y las identidades políticas detrás de un mismo logotipo.
En ese escenario, varios aspirantes se resguardarán tras el emblema del Partido de la U para presentar resultados colectivos que difícilmente permitirán identificar el caudal real de votos que cada uno aporta en las urnas, abriendo además la puerta a cuestionamientos sobre el manejo y destino de los recursos invertidos en campaña.
El logotipo de la U tendría que recibir, por lo menos, 50.000 tachones bien marcados en Sincelejo para que Mile Jaraba pueda aspirar a superar los 100.000 votos en el departamento de Sucre y asegurar su curul sin sobresaltos.
La pregunta, entonces, no es si la lista es cerrada o abierta, sino si esta vez ¿ el logotipo de la U realmente endosa… o simplemente oculta?.