¿Cuál es el afán del presidente Gustavo Petro de enfatizar el supuesto legado del movimiento guerrillero M-19? El día de la ceremonia de su posesión como presidente de los colombianos, rompió el protocolo exigiendo que le llevaran la bandera de la guerrilla de sus amores para poder ocupar el solio presidencial.
Desde entonces, muchos episodios similares se han repetido, con distintas variantes. El más reciente ocurrió cuando condecoró al expresidente de Uruguay, José Mujica, con la Orden de la Gran Cruz Extraordinaria. En ese evento, intentó entregarle la mencionada bandera del M-19, pero Mujica la rechazó de plano, dejando al presidente en una posición embarazosa frente a los medios de comunicación nacionales e internacionales.
¿En qué momento se transformó el presidente? Petro, quien en su papel como congresista protagonizó debates de alto impacto y transparencia, logró posicionarse como un gran orador y líder al enfrentarse a las fuerzas paramilitares que habían tomado el país. Gracias a su accionar, los paramilitares de Carlos Castaño y Salvatore Mancuso fueron desmantelados.
Durante sus dos campañas presidenciales previas, Gustavo Petro se mostró sereno y acertado, llenando plazas por todo el país y realizando un proselitismo efectivo. Posteriormente, llegó a la Alcaldía Mayor de Bogotá con pocos votos, aprovechando la división en la derecha. Su gestión como alcalde fue cuestionada por la oposición, pero paradójicamente aplaudida por las clases populares que lo respaldaron incondicionalmente cuando aspiró nuevamente a la presidencia.
Sin embargo, desde entonces, el presidente parece haberse transformado en alguien extraño: rara vez llega puntual a los eventos, y sus trinos en redes sociales son constantemente contradictorios.
La expectativa sobre el tiempo restante de su mandato es alta, ahora acompañado por el controvertido y cuestionado Armando Benedetti, conocido por su actitud folclórica y vulgar. Además, crece la percepción pública de que Petro «se hace el de la vista gorda» frente a las bandas criminales que han tomado control de varias regiones del país.
El presidente Gustavo Petro pretende que, al finalizar su mandato, algún miembro del Pacto Histórico asuma el poder. Sin embargo, si la derecha oligarca logra unirse en torno a un buen candidato, el presidente podría sufrir una gran frustración.