La madre que venció al poder de Yahir.

En Sincelejo, la justicia vuelve a encuerar a la Alcaldía, una administración que dice modernizar, pero que en realidad desintegró derechos, sobre todo los de quienes más protección merecen. El caso de María Julia Buelvas Salas, abogada, madre cabeza de familia, responsable de un hijo en condición especial y de un padre de 85 años, es el retrato perfecto de la gran farsa llamada “reestructuración administrativa”.

El Juzgado Tercero Civil del Circuito de Sincelejo, en sentencia del 26 de septiembre de 2025, dentro del proceso de tutela radicado 70001418900420250059101, no pudo ser más claro. En 32 hojas, el despacho encuero las falencias de la administración municipal y dejó en evidencia que los derechos fundamentales sí fueron vulnerados:

“La accionante logró demostrar que no cuenta con ingresos diferentes al de su salario para suplir sus gastos mensuales, no tiene bienes muebles ni inmuebles a su nombre que podrían generarle una renta suficiente, ni existen en su entorno familiar personas que podrían acudir a sufragar los gastos de su núcleo familiar.

Por lo tanto, la inexistencia de otras fuentes de financiamiento podría generar la configuración de un perjuicio irremediable para los derechos fundamentales de la accionante, y de su hijo y su padre, quienes dependen de ella y cuyos derechos priman en el orden constitucional colombiano, por su condición de sujetos de especial protección constitucional.”

Pero claro, la Alcaldía de Sincelejo, tan hábil para blindar a los parientes del alcalde y de su secretaria jurídica, decidió que María Julia “no acreditaba” ser madre cabeza de familia.

Argumentaron que el padre del menor es pensionado y que los hermanos podían mantener al abuelo. La magia jurídica de la rosca en acción: si tienes hermanos, automáticamente dejas de ser cuidadora principal.

El juez fue claro: la tutela sí era procedente, porque mandar a María Julia a un proceso contencioso era condenarla a esperar años mientras se desmorona su mínimo vital. O, en palabras del fallo:

“La protección constitucional a las madres cabeza de familia que demuestren el cumplimiento de los requisitos dispuestos en la SU-388 de 2005 torna ineficaz el mecanismo judicial ante la Jurisdicción de lo Contencioso Administrativo.”

Y aquí aparece lo más obsceno: la famosa “motosierra selectiva” de la reestructuración administrativa. Una motosierra que arrasó con mujeres cabeza de hogar y con funcionarios sin padrinos políticos, pero que, oh, sorpresa, dejó intactos a los consentidos de la casa:

  • Osnar Acuña Cardales, hermano del alcalde Yahir Acuña.
  • Doris Pérez, cuñada del alcalde.
  • César Cardales, tío del alcalde.
  • Lisbeth Urzola Torres, hermana de la secretaria jurídica Yeimis Urzola Torres, entre otros.

Una motosierra que no corta donde hay sangre familiar, nepotismos, sino donde hay carne débil, sin padrinos políticos.

Y no se trata de un caso aislado. Cada tutela fallada en contra de la Alcaldía es un golpe directo al presupuesto público: más reintegros, más retroactivos, más condenas en costas y más detrimento patrimonial. Ya no hablamos solo de decisiones judiciales aisladas, sino de una avalancha de fallos que terminarán engrosando el déficit fiscal del municipio, que ya supera los $57 mil millones correspondientes al año 2024 y que este año superará los $ 100 mil millones y que amenazan con convertirse en una bola de nieve imparable.

La improvisación, el nepotismo y la selectividad de la motosierra administrativa no solo destrozan familias, también desangran las finanzas públicas. Porque cada funcionario reintegrado será un nuevo hueco en el erario, una nueva obligación de pagar salarios caídos y prestaciones, y un nuevo capítulo en el manual del detrimento patrimonial por capricho político.

En resumen, la sentencia esas 32 hojas que valen más que cien discursos en vivos teatrales, es una radiografía brutal; la Alcaldía de Sincelejo gobierna con dos varas, una blandita para los allegados y otra afilada para cortar cabezas incómodas. Y en ese teatro, las madres cabeza de familia, los discapacitados y los adultos mayores son simples daños colaterales de una administración que, además de inepta, es costosa para las arcas públicas.

La pregunta queda en el aire: ¿cuántos fallos más necesitará esta administración para entender que no puede manejar la nómina como en campaña de sol, reja y plata? Porque al paso que vamos, no solo se recordará a la Alcaldía de Yahir Acuña por la masacre laboral,

¡¡¡Sino también por el detrimento patrimonial y el déficit fiscal inmensurable que sus decisiones dejaron a Sincelejo en la absoluta quiebra!!!

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