En nuestro calendario electoral está fijada una fecha que para muchos no dice nada, pero para nosotros es quizá la más importante, incluso que las elecciones de Congreso y Presidente próximas. Aquí se elegirán las buenas o malas formas de cómo hacer política a los llamados a suceder a los que hoy dirigen los destinos en nuestros territorios.
Si los Consejos Municipales y Locales de Juventud (CMJ/CLJ), para muchos, reitero, no dice nada, pero para otros como yo dice mucho. Chic@s, esto no es un juego, un experimento para ver qué tal les va, no es un simulacro, ni una jornada llena de simbolismo; esto es el primer gran escalón en sus vidas para que jóvenes entre 14 y 28 años intervengan activamente e incidan directamente en las políticas públicas de todos sus territorios.
Pero no solo se necesita participar; es fundamental hacerlo con respeto, dignidad, valores y, sobre todo, formación; no queremos a gente buena gente solamente que no sepa nada ni de nada. Para la muestra, muchos botones a lo largo de la historia; hemos tenido muchas improvisaciones, chambonerías, gente sin educación y hasta con falta de rigor ético y, esto, queridos jóvenes, nos ha hecho un daño terrible como sociedad; tristemente, más a ustedes, porque mucho idolatran ser como tal o cual dirigente. En el camino de querer llegar a la meta como sea y llevándose por delante al que sea, todo vale, y eso no es ni correcto ni adecuado. Porque estaremos repitiendo los mismos errores del pasado, dejando sin esperanzas a los que vienen atrás.
Con todo respeto se los digo, desde esta trinchera; les invito a que se preparen de manera consciente y profunda; la única salida que tenemos en este laberinto es saber pensar, no tragar entero, no dejarse engañar. Yo también tuve 20 años y siempre quise, sobre todo ahora sigo queriéndolo, que los jóvenes que aspiran a ser consejeros, y a aquellos que los votarán, deben elegir siempre a los mejores, no a los buena gente. El poder entender que gobernar o asesorar un destino no es fácil; por muy pequeño que sea el pueblo, siempre debemos exigir que sea la persona adecuada, calificada y que tenga muy arraigados valores personales, familiares y una ética a prueba de todo. El poder y el dinero fácil pueden ser muy atractivos, pero saber que los mismos jóvenes te reconocen como una persona con principios y valores inquebrantables, eso no tiene precio.
Chic@s, ustedes me disculparán, pero eso se lo debo a mi madre, a quien todos los días le agradezco y le hago reconocimientos. La educación no es solo una herramienta para ascender en la vida; es la que permite contener la arbitrariedad, aunado con conocer e implementar unas buenas prácticas y desarrollar políticas públicas reales, necesarias y convenientes. Por esta razón, estar formado, preparado para intervenir en política. Es primero conocer y entender cómo funciona la Ley 1622 de 2013 (Estatuto de Ciudadanía Juvenil), la planeación territorial, el presupuesto participativo y, fundamentalmente, la ética pública y muchas otras cosas, que los que quieren trasegar por estas movedizas arenas tendrán la obligación de conocer y, si no saben, pregunten, pero no se queden callados.
Aprender es muy fácil y divertido; saber es más chévere que no saber. Motiva, estimula, hace feliz; entonces, hay que aprender de todo, porque eso es la vida, aprender de todo un poco; siempre necesitaremos del conocimiento para algo o para alguien.
Será siempre un problema desentendernos de los destinos de nuestros municipios a la buena fe sin sustento. Los problemas que afronta la juventud –empleo, calidad en educación superior, salud mental, adicciones, medio ambiente, etc.– son complejos y requieren soluciones formuladas desde el rigor técnico.
Como lo dijo Aristóteles hace algunos cuantos años en su obra Política: «Las leyes, cuando son malas, la sociedad se corrompe; cuando son buenas, la sociedad prospera. Pero la ley solo es buena si los ciudadanos tienen la educación necesaria para entender y aplicarla.» Pero nos preguntamos. ¿Cómo podremos transformar las realidades locales si desconocemos el mecanismo legal y técnico para hacerlo? La ignorancia en la política es un vacío que llena la mediocridad o, peor aún, la malicia como hoy lo vemos.
Por esta razón, chic@s, la preparación es trascendental, permanente, ya que el estar actualizados e instruidos, el poder conocer los planes de desarrollo territorial, estudiar el Estatuto de Juventud, participar en audiencias públicas y, sobre todo, formarse en pensamiento crítico para no dejarse engañar con propuestas imposibles, teniendo la capacidad de comprender la diferencia entre una propuesta viable y una promesa populista (pura paja o carreta).
Es muy triste escucharlos a ustedes, queridos jóvenes; que llevamos girando y girando en un círculo vicioso de desconfianza, desesperanza; teniendo a las espaldas la corrupción, que nos retrasa salvajemente el desarrollo como país y nos hace cuestionar cada día qué clase de líderes tenemos.
Por esta razón, nuestras esperanzas, aunque maltrechas, siguen a la expectativa de lo que vendrá. Es por esta razón que ustedes, jóvenes, están en el punto exacto para comenzar a reescribir la historia, haciendo las cosas bien, sin vicios, sin mañas. Ustedes deben ser quienes moldeen la nueva ética pública y que erradiquemos todos los espectáculos grotescos de la corrupción en el Estado; porque la consecuencia de no hacerlo es que estos hechos no solo les quitan las esperanzas, son las oportunidades en todos los aspectos.
En estas líneas, no pretendo y no lo espero, venir a pontificar, sino que hago el llamado a rescatar el componente moral, minado por pretender escoger caminos más cortos para supuestamente llegar al “éxito”, “fama”, “riquezas materiales”. Que ustedes sean los guardianes de los valores como la honestidad, la transparencia, la rendición de cuentas, la justicia y el respeto al bien común en nuestra sociedad.
Como lo dijo el filósofo Emmanuel Kant, el gran desarrollador de temas éticos en nuestra historia, nos mencionó el imperativo categórico: «Obra solo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se convierta en ley universal.»
Queridos jóvenes, haciendo abstracción de lo que está por desarrollarse este 19 de octubre, esperamos que ustedes actúen siempre como si su comportamiento fuera el modelo que desean para todos los funcionarios públicos. Si un aspirante está dispuesto a eludir una norma, a usar recursos indebidamente o a prometer lo irrealizable, ese es el patrón que universalizará; todos querrán hacerlo porque terminará siendo normalizado por nuestra sociedad y estos estereotipos debemos acabar.
Fíjense ustedes que la juventud en general, por su ímpetu renovador, tiene el deber histórico de cortar de raíz esta plaga. Esto implica no solo no robar, sino denunciar y actuar con cero tolerancias frente al desvío de recursos. La valentía ética es tan importante como la capacidad técnica.
Cómo me gusta esta frase de Platón, donde nos invita a reflexionar sobre la importancia de la participación ciudadana en las elecciones: «Desligarse de la política tiene el costo de ser gobernado por los peores».
Pero aquí debemos entender algo muy sencillo: cuando los mejores talentos, las mentes más preparadas y los corazones más éticos se marginan de la pública por fastidio o desesperanza, claramente están dejando el portón abierto para que los mediocres, los corruptos y los que solo buscan el beneficio propio tomen las riendas del poder. La política no nos abandona; si nosotros la abandonamos, ella nos impone sus consecuencias y eso es lo que estamos padeciendo.
Para concluir, la invitación, queridos jóvenes, es a que se tomen muy en serio estas elecciones y las que vienen; no les crean a los que les dicen que esto debe ser una fiesta; la razón es que en las fiestas la gente se emborracha y el que queda en esta condición no sabe lo que hace, por eso es que en elecciones anteriores a esta ustedes siguen viendo cambio de ron por votos; si ello sucede, ¿qué esperanzas tenemos? O como dice la ranchera: “¿De qué te quejas, si tu mal te lo buscaste?”.
El proceso electoral del 19 de octubre de 2025 debe ser una inteligente lluvia de propuestas y un espacio para la deliberación, no como hoy acostumbra la casta, memorial de agravios, ataques personales y promesas incumplibles. Esperamos debates públicos con altura; porque los candidatos deben, además de dar a conocer sus propuestas, saber si son dignos de representar a quien dicen hacerlo.
Chic@, prepárate, sé firme a tus convicciones, a tus principios morales y valores, respeta a tus competidores a lo largo del camino que hoy emprenden.
El futuro de los pueblos en nuestra patria no se erige con arengas, mentiras y pataletas; se edifica con planes de desarrollo bien concebidos, presupuestos transparentes y líderes que entiendan que su única ambición legítima es el servicio social a su comunidad.
El 19 de octubre no es solo una elección; es el momento en que nuestra juventud demostrará si está lista para ser la dirigencia transformadora que Colombia desesperadamente necesita. La preparación es el pasaporte a esa transformación.
¡Éxitos en su camino!