Intranquilidad del Pacto frente al Tigre

Entendemos perfectamente que la consulta del Pacto Histórico no puede compararse con la realizada hace cuatro años; no fueron votaciones recurrentes. No obstante, podría servir de referente frente a los acontecimientos políticos que en este momento histórico se viven.

El Pacto Histórico y todos sus seguidores, desde el más acérrimo hasta su elector menos revoltoso, manifiestan que la consulta electoral del candidato presidencial de esa colectividad fue un éxito, con el argumento de que el ejercicio democrático se había realizado en tiempos excepcionales y de poca concurrencia de electores.

Hace cuatro años, en su mayor apogeo, ese grupo político obtuvo un total de 5,8 millones de votantes, mientras que actualmente pasaron por las urnas 2,7 millones de electores para participar en dicho ejercicio.

Algo que debería considerar esta colectividad y sus seguidores es que, para la metodología democrática implementada en esta ocasión, el Pacto Histórico se encuentra empotrado en el poder y desde allí, el lapicero burocrático ha multiplicado ostensiblemente los contratos de prestación de servicios y cargos públicos; dispone de subsidios por doquier, la promoción de la primera línea digital, el llamamiento del presidente en plaza pública a votar por sus afines, una clara y abierta participación en política, la extensión irregular de la jornada electoral, entre otros aspectos.

A todo lo anterior, debemos sumarle que la estrategia de incluir la conformación de lista al Senado forzó la participación masiva de quienes pretendían obtener un cupo. El problema de este ejercicio democrático radicó en que colectividades no pertenecientes o afines al Pacto participaron masivamente, grupos que, sin duda, estarían inflando la jornada. Tiro en el pie para esa colectividad.

La zozobra que enfrenta ahora el Pacto radica en los resultados que pueda obtener una metodología política implementada por el candidato Abelardo de la Espriella, “El Tigre”, quien realiza un ejercicio electoral sin ofrecer tamales, subsidios, prebendas, contratos, dádivas y demás concesiones para sus adeptos; aun así, están agotadas las entradas para su presentación en el Movistar Arena de Bogotá, con capacidad para 14 mil personas.

El efecto que está teniendo la campaña política de “El Tigre” no tiene precedentes; los seguidores de sus propuestas adquieren llaveros, termos, stickers, vasos, abrigos, gorras, camisetas, zapatos y demás accesorios de su propio capital para apoyar la campaña.

El Pacto Histórico está a la expectativa de las firmas que pueda recolectar su contrincante más fuerte, quien está liderando todas las encuestas, pues, de obtener las firmas proyectadas (3 millones), superaría el ejercicio democrático del presidente con todo el poder burocrático.

No existe punto de comparación entre una votación y la recolección de firmas, pero una elección cargada de subsidios que no alcanza la votación esperada, como la del pacto, frente a una propuesta política que tiene a sus simpatizantes eufóricos llenando escenarios y gastando su propio dinero para promocionarla, como la de los Defensores de la Patria, constituyen referentes que vislumbran los posibles resultados para los próximos sufragios presidenciales.

 

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