“El parto de los montes es el título de una fábula de Esopo (siglo VI a. C.) y es una expresión que significa que algo que se anuncia como grandioso, importante o que requiere un gran esfuerzo, en realidad resulta ser algo insignificante, ridículo o decepcionante, cuando se esperaba algo grandioso e importante.
La fábula narra cómo los montes, que temblaban y se lamentaban como si fueran a dar a luz, terminaron pariendo un simple y pequeño ratón. Se utiliza para criticar o ridiculizar proyectos, anuncios o jactancias exageradas que no cumplen con lo prometido, resultando en una desilusión.
Se puede aplicar en diversos contextos, como en política, cuando un gobierno promete grandes cambios y solo logra resultados ínfimos, o en el ámbito cultural, cuando un evento muy anunciado termina siendo decepcionante”.
Algo parecido se produjo con la tan esperada sentencia de la JEP contra la cúpula de las FARC y contra algunos militares, cuando luego de que sus considerandos relataron la comisión de los más atroces delitos de que tenga noticia la humanidad, y se esperaba la más alta pena, la conclusión fue una sanción para sembrar árboles.