Comienzo por decir que, para obtener la totalidad de los derechos consagrados en nuestro ordenamiento jurídico, entre ellos, claro, el político, tuve que esperar a cumplir los 21 años. Desde entonces, con excepción de la elección presidencial de 1966, he votado en todas las demás, cumpliendo con un deber y ejerciendo un derecho.
En cada una de esas elecciones el número de candidatos ha ido variando con las reformas constitucionales, desde el Frente Nacional (1958-74) y de la Carta actual.
Supongo que mis lectores conocen la lista de quienes han sido nuestros presidentes desde 1958 hasta hoy, pero no está de más recordárselo a quienes llegan tarde a la audiencia, como dicen en la radio, además con el dato del número de participantes en cada caso.
1958–62 Alberto Lleras Camargo (2) 1962–66 Guillermo León Valencia (3). 1966-70 Carlos Lleras Restrepo (2). 1970-74 Misael Pastrana Borrero (4). 1974–78 Alfonso López Michelsen (4). 1978–82 Julio César Turbay Ayala (4). 1982–86 Belisario Betancur Cuartas (5). 1986–90 Virgilio Barco Vargas (3). 1990–94 César Gaviria Trujillo (13). 1994–98 Ernesto Samper Pizano (20). 1998–2002 Andrés Pastrana Arango (15). 2002–06 Álvaro Uribe Vélez (11). 2006–10 Álvaro Uribe Vélez (11). 2010–14 Juan Manuel Santos (9). 2014–18 Juan Manuel Santos (4). 2018–22 Iván Duque Márquez (6). 2022–26 Gustavo Petro Urrego (7).
Para el periodo que se inicia el siete de agosto del próximo año, se han inscrito cerca de cien aspirantes, de los cuales los avalados por partidos políticos se pueden contar en una mano, ya que la inmensa mayoría optó por la recolección de firmas, figura que ha permitido llegar a esa inusitada cifra de candidatos, supuestamente sin partido.
Imposible, entonces, saber desde ahora por quién votar (último domingo de mayo), no obstante conocerse ya lo que piensa solo una docena de ellos, ante el mutismo de los demás ilustres desconocidos, cuya única posibilidad no pasa de una precaria figuración en la escena política.
Pero la duda no surge solo por el número de candidatos, sino porque, salvo dos de ellos, ubicados en los extremos de la política, con mensajes contundentes sobre el tamaño del Estado, los demás vienen formulando las mismas simples promesas de siempre, incumplidas, también, desde siempre, pues, según mi experiencia, puedo afirmar que ninguno de los arriba señalados alcanzó a cumplir con la mayor parte de lo prometido, en campañas colmadas de anuncios de cambio que se frustran por muchos motivos, con la llegada al Gobierno.
Este mes se conocerá el candidato de Petro, luego de una consulta con muchas dificultades logísticas, financieras y jurídicas. En noviembre, el de Uribe, tras una encuesta internacional, y en marzo, el de una consulta interpartidista en la que aún no se sabe quiénes pueden o quieren participar. Así las cosas, es posible que en la Tarjeta Electoral de mayo, en primera vuelta, claro, no estarán más de diez candidatos con sus respectivas fórmulas.
Es indudable que la campaña presidencial ha eclipsado la del Congreso que se elegirá el ocho de marzo, a pesar de la importancia que reviste su composición para quien resulte elegido en mayo o junio.
NOTA: No es fácil entender la conducta de un ministro de la justicia cuando denuncia penalmente al procurador porque le dijo que no podía intervenir en política.