Paco de Lucía fue el número uno de la guitarra flamenca. Dueño de un virtuosismo extraordinario, logró salir de su natal España para llevar su arte a América Latina y Europa.
Sus primeros acordes los aprendió junto a su padre, Antonio Sánchez Pecino, también guitarrista. Sus hermanos, Ramón de Algeciras y Pepe de Lucía, también formaban parte de esa familia donde la música era una herencia sagrada.
Desde joven, Paco se rodeó de los mejores músicos de España. Su manera de tocar fue madurando hasta alcanzar un estilo único que lo hizo destacar en diversos festivales flamencos, entre ellos el Concurso Internacional de Arte Flamenco de Jerez de la Frontera.
No sabía teoría musical, pero su talento innato le permitió convertirse en una figura mundial, brindando conciertos por toda Europa. Más tarde, su fama cruzó el Atlántico y lo llevó a conquistar América Latina.
Tuve la suerte de conocerlo cuando vivía en Cali, Valle del Cauca, una ciudad vibrante y abierta a los grandes artistas. En aquellos años vi presentarse a Nelson Ned, el pequeño gigante de Brasil, estremeciendo el escenario con “Si las flores pudieran hablar”. También pasaron por allí la Fania All Stars en el Coliseo del Pueblo, Sandro en el Hotel Intercontinental, Raphael, Vicente Fernández, Yolanda del Río, La Sonora Matancera, Daniel Santos, Héctor Lavoe, Rudy Márquez, Olimpo Cárdenas y la inolvidable Claudia de Colombia.
Cuando Paco de Lucía vino a Colombia en una gira promocional y de conciertos, yo trabajaba como promotor discográfico de Discos Philips, la empresa encargada de vender y distribuir su música en el país. Fue entonces cuando hablé con Jaime Echeverri Loayza, director de Radio Color, y decidimos recibir a Paco personalmente en el aeropuerto de Palmaseca, usando el radiomóvil del Grupo Radial Colombiano.
Apenas lo saludamos, comenzamos a entrevistarlo en vivo y, durante todo el trayecto hasta los estudios de la emisora, hablamos con él. Descubrí en Paco no solo a un genio de la guitarra, sino también a un ser humano sencillo y entrañable.
Lo dejamos en el Hotel Intercontinental para que descansara, porque esa misma noche tenía una presentación en el Teatro Municipal, con boletería completamente agotada. El espectáculo fue sublime, a otro nivel.
Ya casi al final del concierto, Paco compartió la historia detrás de una de sus composiciones más famosas: Entre dos aguas. Contó que estaba en un estudio de grabación cuando, al finalizar, notaron que faltaba una melodía para completar el disco. Sin complicarse, tomó su guitarra e improvisó sobre la marcha… Así nació una de las piezas más emblemáticas del flamenco moderno.
Te invito a escuchar «Entre dos aguas» en YouTube. Cierra los ojos y déjate llevar por esa sensación profunda que solo un genio como Paco de Lucía podía provocar. Porque algunos músicos interpretan, pero Paco… sentía la guitarra.