¡El costo político de hacer lo correcto!

Tomar decisiones responsables en lo público no siempre es popular, y mucho menos rentable políticamente. Pero hay momentos en los que un gobernante debe elegir entre agradar al electorado o asegurar el futuro de su ciudad.

Eso hizo nuestra administración al convertirse en gestor catastral y adelantar la actualización del catastro: una decisión técnica, ¡sí! pero absolutamente necesaria para que el municipio pudiera crecer con autonomía y fortalecer su capacidad de inversión.

Al asumir la gestión catastral, Sincelejo dejó de depender del IGAC y ganó control sobre su propio territorio.

La actualización permitió ajustar los valores del suelo a la realidad del mercado, lo que se tradujo en una multiplicación histórica de los ingresos propios del municipio.

Solo en 2023, gracias a esa decisión, la ciudad logró asignar más de $174.000 millones que se proyectaban para programas estratégicos como el Sistema de Transporte Público, obras de infraestructura y subsidios sociales.

Esa era la oportunidad que por años esperó la ciudad: contar con recursos sólidos, planificados y sostenibles. Pero el camino de la responsabilidad fue reemplazado por el del despilfarro.

Gracias a nuestro esfuerzo, la administración actual ha gozado del doble de recursos en su primer año de gobierno, en comparación con ese mismo periodo de mi administración.

Sin embargo, el alcalde se dio el lujo de llevar al municipio a la quiebra con un déficit fiscal de más de $57.000 millones. Como si fuera poco, su administración se raja en desempeño institucional y, además, desvía la inversión hacia sus antojos populistas y gastos injustificados que nada tienen que ver con las necesidades de los sincelejanos.

Cabe mencionar que en ese primer año de gobierno, nosotros enfrentamos la pandemia con la mitad de los recursos y sin generar un solo peso de déficit fiscal; esfuerzo enorme cumplirle a los acreedores de ley 550 y no poner en riesgo las finanzas y la categoría del municipio.

Protegimos las finanzas, algo que no existe en este mandato.

El Fondo de Estabilización Tarifaria para el Transporte Público (FETP), proyectado con visión a 20 años, ha sido malversado en contratos innecesarios y burocracia sin sentido, desviando los recursos que estaban destinados a garantizar tarifas accesibles y operación sostenible del sistema.

Dos años después de haberse garantizado su financiación, no hay busetas, no hay rutas, y el fondo, en vez de ser herramienta de transformación, ha sido convertido en caja menor del clientelismo en Metro Sabanas, ente gestor que, dicho sea de paso, aún no cuenta con su gerente en propiedad.

Lo más grave es que el sacrificio político de modernizar el catastro, una decisión que implicó enfrentar críticas y asumir costos electorales, ha sido desperdiciado por una administración sin planificación, sin visión y sin compromiso con el desarrollo real.

Ojo al dato: La política catastral no solo estaba enfocada a la obtención de recursos, sino también a contar con una herramienta que resolviera los problemas de crecimiento territorial del POT y de legalización de predios. Nada de eso vemos en el horizonte.

Hoy Sincelejo es un municipio con más recursos, pero sin resultados, prueba de ello su déficit fiscal y los atrasos recurrentes en el pago de las nóminas temporales, el giro de los recursos a los órganos descentralizados y, como si fuera poco, en la planta de personal de la alcaldía.

El municipio tiene las herramientas: información catastral actualizada, banco de proyectos con las necesidades de la ciudad y las finanzas públicas con recursos para ejecutar esos proyectos; sin embargo, no existe voluntad política. Tanto potencial desperdiciado ante el ego, la improvisación y el afán de figurar del alcalde.

Ser gestor catastral y haber actualizado el catastro fue una apuesta por la soberanía fiscal y el desarrollo inteligente.

Ahora se deben rescatar los proyectos que propusimos para bajar impuestos y atraer empresas; esos que el concejo no llevó a feliz término. Pero no aumentarlos como lo está haciendo actualmente el alcalde de manera irresponsable,, sin pasar por el concejo.

La actual administración ha demostrado que, aunque tenga los medios, le falta lo más importante: austeridad, ética pública, liderazgo y responsabilidad con la ciudad.

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