Crisis de Gas en Colombia ¿el problema es real o no?

Desde julio de 2024 se viene hablando de los problemas del sector de GAS en nuestro país.

Por un lado, Naturgas, que es la Asociación que agrupa a productores, transportistas, distribuidores y comercializadores de gas natural en todo el país, nos dijo desde el año anterior que no se podría cumplir y atender el 12% de la demanda de gas en 2025 y el 30% en 2026.

Sin embargo, el presidente de Ecopetrol dijo que sí había un limitante, pero que no habría un déficit de gas en Colombia.

¿Entonces tendremos o no crisis de gas en Colombia? No es momento para ponernos de chistosos e improvisar en este tema tan complejo.

A inicios de este año vimos cómo en Puerto Carreño – Vichada, 40.000 personas se quedaron por días sin el servicio de energía; esto produjo estragos económicos en una economía muy frágil.

Queridos lectores, ustedes se preguntarán: estamos hablando de gas y este ahora sale con energía; pues sí. La razón es que existen empresas generadoras de energía que no solo toman este producto de las fuentes generadoras como las hidroeléctricas, sino de las termoeléctricas que se abastecen con gas.  Y aquí sí va a comenzar Cristo a padecer, porque los órganos de control como la Contraloría General y la Procuraduría vienen haciendo seguimientos y advertencias sobre las posibles dificultades que tendremos en nuestro país.

Máxime cuando la crisis energética en Puerto Carreño fue anunciada por la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones (Andesco), porque el gobierno debe 2.7 billones de pesos en subsidios de energía.

Una cosa lleva a la otra. Aunque no lo parezca, los recursos brindados por el Estado y pagados de los impuestos de los contribuyentes son fundamentales para el óptimo funcionamiento de la energía eléctrica, ya que los beneficiarios de estos subsidios son los estratos 1, 2 y 3, de una contribución del 20% que hacen los estratos 5 y 6; el estrato 4 no paga y el resto lo pagamos todos los colombianos.

Esta situación está ocasionando un faltante de caja, ya que los subsidios no se están pagando y los descuentos en las facturas de servicios públicos se le vienen aplicando a los usuarios, pero las empresas no están recibiendo el reintegro del dinero por parte del Gobierno.

Este faltante de dinero no permite el pago a los proveedores y, en el caso de algunas empresas, se están volviendo inviables financieramente.

Por ponerles el ejemplo, Afinia está perdiendo alrededor de 2000 millones de pesos diarios y, adivinen quién va a pagar los platos rotos; sí señores, nosotros los usuarios.

El gobierno no debe crear más problemas con la prestación de estos servicios públicos domiciliarios, por ejemplo, si Afinia no es viable, porque el fondo para superar estas contingencias está sin presupuesto. Entrar a intervenirlas, ya de eso tenemos malas experiencias.

La tendencia en la prestación de los servicios públicos es que no los preste el Estado; este es ineficiente, razón por la cual se profundizaría la crisis hasta su liquidación y la extinción de las empresas prestadoras. Esto será un absoluto desastre para los usuarios.

Hoy la gran preocupación será el incremento de las tarifas del gas. Los más afectados serán Bogotá D.C., Cundinamarca y Boyacá; se espera que tengan incrementos de alrededor del 30%. Caldas, Risaralda y Quindío, de un 25%; Santander y Norte de Santander, un 20%; Magdalena y Atlántico, un 5.2%, por la distancia en el transporte desde las regasificadoras. Diferente de César, que tendrá incrementos de un 10% en su factura.

Estos incrementos planteados por las empresas distribuidoras, Vanti con 2.523.000 usuarios y EPM con 1.487.000 usuarios, tienen a los que reciben este servicio incómodos. Pero estos incrementos asociados a importar gas y el transporte terminan, como siempre, trasladándose a los usuarios del servicio.

Para concluir, esta situación se debe conjurar prontamente, no solo porque afecte a los hogares colombianos, sino también al sector transportador que funciona con gas y las empresas que lo utilizan.

Esta economía colombiana tan frágil y sensible como anda, resultaría muy afectada en el corto y mediano plazo, si no se toman medidas de fondo, en vez de estar acusando, buscando responsables en el pasado.

Al mal paso, darle prisa. La economía de este país no se puede detener y menos apagar. Recordemos que los más afectados siempre serán los ciudadanos carenciados de este país. Se presentarán alzas en todos los aspectos: alimentos, bienes y servicios, etc.

Lo más importante de todo esto es hablar con la verdad y que el Gobierno se siente con Naturgas y con Andesco, para que de manera civilizada se busquen las soluciones a estos problemas.

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