Crisis arancelaria.

Existe un terror generalizado por lo que está haciendo el Gobierno Trump, por la imposición de aranceles a muchos países con los que tiene relaciones comerciales. Nosotros no somos la excepción.

Esto es la imagen de una vieja película que estaremos obligados a ver y vivir nuevamente. ¿Acaso ya se olvidaron de lo sucedido en la Primera Guerra Mundial (1914-1918)? Terminando esta confrontación, los países aliados, entre ellos EEUU, implementaron estrategias jurídicas y diplomáticas, como la imposición de sanciones económicas, con el propósito de apaciguar la guerra.

Es así como el presidente Woodrow Wilson (EEUU) convenció al mundo de que el uso de la economía era más efectivo y eficiente, desde la diplomacia, que generar gastos económicos con las guerras.

La economía era un remedio pacífico, silencioso y mortal, sin necesidad de utilizar el uso exacerbado de la fuerza y evitando pérdidas humanas.

En los años 70, los países que integran la OPEP (Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Irán, Irak, Libia, Venezuela, entre otros) deciden dejar de bombear petróleo a Occidente; esta situación terminó disparando los precios y estancando las economías.

Hoy el presidente Trump, haciendo uso de la doctrina Monroe (1823, que dijo que EEUU no toleraría la intervención europea en el hemisferio occidental y que cualquier intento de recolonización sería visto como una agresión”), esto les suena familiar; el actual presidente de EEUU dice que impondrá aranceles a todos los países con los que tiene intercambios comerciales, porque se han aprovechado de su país, se han hecho ricos y han saqueado y explotado el país del norte.

Respetuosamente, este hecho parece más una estrategia de EEUU para tratar de corregir la inflación elevada, tratar de hacerle un reinicio a la economía, la cual no tiene crecimiento económico, en donde el desempleo está disparado.

Circunstancia esta que pone en riesgo el invertir en nuevas empresas. Si no tenemos trabajo, no suben los salarios. Las familias comienzan a pasar dificultades; no hay poder adquisitivo, no hay consumo; los precios de la canasta familiar suben, los servicios públicos, los combustibles, las tasas de interés. Todo esto conjugado debilita la economía.

Actualmente, el presidente Trump pretende ejercer una presión indebida para tratar de obligar a sus aliados comerciales a establecer fábricas en EEUU, conocido como la relocalización de empresas, con el fin de utilizar mano de obra local para realizar más inversiones en el país del norte.

El problema es que el gigante asiático China ya se le paró en la raya. Tanto es así que el país que más consume aviones Boeing, con pedidos entre este 2025 y 2027, traería unos golpes muy duros para estas dos naciones.

Entre estos dos países se estima que en comercio de mercancías hay en juego más de 650.000 millones de dólares.

Nosotros en Colombia nos veríamos afectados, ya que dependemos de materias primas producidas por China y EE. UU. El gigante asiático maneja una porción importante de suministro de materias primas y estaríamos, como sucedió en la pandemia del Covid-19, a merced de una ola de especulaciones en el transporte de estos productos por vía marítima. Recordemos lo importante que es China en este aspecto de la operación logística.

Recordemos que estas amenazas provocan pánico económico para muchas personas, empresas, inversionistas y países.

La semana pasada fue muy dura para EE. UU.; el Estándar & Poor’s 500, como índice bursátil, cayó un 2.69%. Todo esto porque el presidente TRUMP eludió preguntas sobre la posibilidad de enfrentarse a una recesión por culpa de las medidas arancelarias tomadas por este.

Con un golpe muy duro para este presidente, que no es otro que el del dueño de Tesla cayendo en el precio de sus acciones.

En conclusión, preparémonos para buscar nuevos mercados, eso sí, ofreciendo muy buenos productos y vendiéndonos como proveedores serios y muy confiables.

Tener esperanza de que los empresarios colombianos y el Gobierno Nacional tracen una estrategia ante la oficina del representante comercial de los EEUU, con el fin de buscar exclusión a los aranceles.

Ver cómo podemos cumplir los compromisos pactados con nuestros compradores estadounidenses. Realmente necesitamos tener una muy buena comunicación para salir bien librados de esta situación tan difícil.

Queridos lectores, que tengan una Semana Santa llena de mucha reflexión.

COMPARTIR
COMPARTIR
COMPARTIR

Más Columnas

Imagen de Perfil

¿Nos ha robado algo la IA? El piano de cola y el músico.

Imagen de Perfil

¡Chengue, el día que el horror rompió el silencio!

Imagen de Perfil

El otro Petro

Imagen de Perfil

La Política es dinámica

Imagen de Perfil

Corralejas en riesgo

Imagen de Perfil

Violencia, microtráfico y territorio (Sincelejo y Sucre)