Regresamos a la violencia de años atrás. En medio de la polarización polÃtica y el dolor, solo por la muerte de Miguel Uribe Turbay, sino por los policÃas, militares, lÃderes sociales, escucho mucho negativismo entre la gente; es fácil caer en la desesperanza. Somos espectadores de una tragicomedia, donde todo pasa y nada pasa. Ya conocemos lo que sucedió en el pasado; reescribamos la historia, cambiemos el destino.
Nuestro futuro es un lienzo en blanco esperando ser pintado; no lo pintemos de sangre; más de lo mismo no dio resultado, debemos intentar otras cosas; el futuro no es un destino inevitable; en las manos de nuestros jóvenes está la posibilidad de seguir en las mismas o construir una mejor sociedad.
Los jóvenes tienen que comenzar a tomar partido; no pueden darse el lujo de ser pasivos o de resignarse. El precio de la indiferencia es demasiado alto. Tal como lo referÃa Bertolt Brecht, como disco rayado en mi cabeza y con una actualidad que aterra, decÃa sobre el analfabeto polÃtico: aquel que no se entera de los acontecimientos, que no participa, que no sabe que el costo de la vida, el precio del pan, de la medicina, del vestido y de la educación, dependen de decisiones polÃticas.
Hoy, en nuestro paÃs, se implementa la teorÃa del importaculismo; no queremos ser esos analfabetos. Este paÃs nos necesita despiertos, informados y comprometidos, no vivos, como suele suceder hoy, estar haciendo zancadillas y tratando de joder siempre al otro; por eso nos pasan tantas cosas malas.
Viendo que todo está inventado, en unos paÃses las cosas funcionan y en otross no; la razón, gobernantes que quieren implementar teorÃas que no conocen y, peor aún, que no funcionan. Los invito a que revisen el libro Por qué fracasan los paÃses, de Daron Acemoglu y James A. Robinson, sobre los orÃgenes del poder, la prosperidad y la pobreza.
Lean el capÃtulo 2. La causa de que los paÃses pobres sean pobres no es su situación geográfica ni su cultura,;el problema es que sus lÃderes no sepan qué polÃticas enriquecerán a sus ciudadanos.
Hoy todos los sectores de la sociedad piden prudencia, desescalar el discurso, no atacar, no ofender, pero pareciera que a la gente le gusta vivir en guerra, peleando con el vecino.
No tienen paz mental; si esto no lo tienen, es muy difÃcil salir adelante, porque tienen nublado el pensamiento, no puede salir una sola idea nueva, buena, un negocio, una forma de ayudar a construir un paÃs; por esta razón se habla tanto de Colombia como un estado fallido. Los verdaderos fracasados somos los ciudadanos, que ni siquiera somos capaces de autorregularnos.
Por eso el llamado es a los jóvenes, capaces de cambiar este disparate, porque los viejos no lo harán; seguirán alimentándose de odios y polarización y esto los hará sentir vivos en el ocaso de su existencia; pero ¿a qué precio?
Por esto, la verdadera fuerza para cambiar estas viejas y malas prácticas definitivamente es prepararse; esto implica instruirse en el conocimiento, saberes, habilidades y, por supuesto, el poder acceder a tecnologÃas. Por eso, el primer paso para construir un paÃs diferente es la educación.
No hago referencia solo a un tÃtulo universitario; recuerden que hay personas que lo tienen, pero son buenas personas. Necesitamos una formación integral en el ser humano, que implique pensamiento crÃtico, la historia, la economÃa y valores en la familia, hoy perdido por la falta de atención a esta juventud, que tanto lo reclama.
Tengamos muy presente que cuando a un chico se le brindan herramientas para pensar, analizar, proponer soluciones y liderar, nunca será una oveja como lo quieren hoy en dÃa, para seguir ciegamente a un caudillo o a una ideologÃa que se presenta como la única verdad.
Con mucha tristeza lo digo: es que la polarización polÃtica que tenemos hoy y que nos está llevando al desastre es producto de la ignorancia y la desinformación. Veo cómo las personas afirman cosas solo porque lo ven en redes sociales. ¿En qué momento esto se volvió un desmadre, si estas redes deben prestarse para realizar debates constructivos y no los campos de guerra donde las personas se ofenden, se imputan delitos, se desprecia, denigra, calumnia, injuria, se reta a duelo, se matan y tantas cosas más?
Esto se ha convertido en cámaras de eco donde se refuerzan prejuicios y se esparcen noticias falsas. Como se hace un uso indebido o como estrategia de dominación; esta es la trampa de la era de la información: la información está por todas partes, pero el conocimiento es escaso.
Piensen por un momento en sus hijos, los que lo tengan, o sus familiares jóvenes. Necesitamos que estos puedan discernir, sepan cómo verificar una fuente de información, puedan escuchar el argumento del otro sin necesidad de contestarlo, aprender a escuchar más que a responder.
Qué pena tener que decirles que no existen verdades absolutas, todo en la vida es relativo, depende de la óptica de cómo la vean las personas; cada quien tiene su realidad y hay que respetarla.
Para la muestra, un botón: en la historia de nuestro paÃs encontramos guerras por doquier; pero unas personas lo ven como una justificación para abatir a un enemigo despiadado, mientras que otros lo ven, al contrario. En conclusión, todos somos malos, porque terminamos contaminando a los jóvenes con nuestros sesgos, vanidades y, lo peor, los enseñamos a odiarnos.
La tarea es corregir el camino, aunque tarde, pero hay que hacerlo. Apoyemos a nuestros jóvenes; al fin y al cabo, ellos son los que tendrán que construir este paÃs, dado que nuestra incapacidad no lo ha permitido.
Para terminar estas lÃneas, queridos jóvenes, prepárense, fórmense, infórmense, lean, investiguen, cuestiónense; no acepten verdades absolutas. Actúa decididamente en lo que pasa en tu calle, tu barrio, tu municipalidad. Aspira a los cargos de elección popular, para que propongas ideas, debatas, deliberes, pero siempre con el respeto por la diferencia de quien tienes enfrente.
No dejes que decidan por ti; no te dejes meter en el saco, no seas idiota útil, de los malos. No es tu pelea, ni tu problema, es el de ellos. Recuerda que entre bandos que son irreconciliables, nunca estarán de acuerdo, simple lógica.
Para vivir sabroso, siempre deben venderles a los incautos que la culpa de todos los males de este paÃs son producto de las cosas que hizo o que no hizo el opositor o contrincante. Al final, entérate, se terminan burlando de ti y de todos.
Recuerda que empujar un carro sin gasolina es mejor entre varios, entre todos; asà es este paÃs, se construye entre todos. Recuerda: te quieren ignorante, sumiso y con necesidades, es decir, pobre por donde lo mires.
Eres tú quien puede heredar el pasado o construir un futuro nuevo. La elección está en tus manos. Levántate, edúcate, prepárate; esto no es un sueño, es la dura realidad. El paÃs te necesita en este momento de desesperanza; eres tú la fuerza nueva que puede salvar tu futuro; no esperes que los viejos lo hagan.