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El Intervencionista

Calle La Paz: el largo camino de los tramos viales en Sincelejo

La Calle La Paz se convirtió en la vitrina de la revolución vial que hoy promociona la administración municipal. Pero mientras los ciudadanos ven concreto y maquinaria, los documentos oficiales cuentan otra historia. El proyecto vial más importante de Sincelejo, concebido para ejecutarse durante casi diez años, ya tuvo que modificar su programación técnica y financiera a partir de las novedades surgidas en algunos de sus primeros tramos en ejecución, entre ellos la Calle La Paz. Si así comenzó el proyecto, vale la pena preguntarse cómo llegará al 2033, cuando todavía falta ejecutar la mayor parte de las obras previstas.

El proyecto no nació de la improvisación. El 18 de febrero de 2025, el Consejo de Gobierno de Sincelejo lo declaró de importancia estratégica y ese mismo día el CONFIS Municipal autorizó comprometer vigencias futuras para financiarlo. Después vino el Decreto 588 del 4 de abril de 2025 que prioriza el proyecto  y, el 22 de mayo, el polemico Fondo Mixto Sierra Nevada suscribió el Contrato de Obra No. 124 de 2025 con el Consorcio Solución Vial Sincelejo, representado legalmente por Héctor José Chávez Rodríguez, un contratista ampliamente conocido en Sincelejo por su participación en la operación del Programa de Alimentación Escolar (PAE).

El contrato se celebró por $34.325 millones de pesos  y un plazo de 9 años y 6  meses. El acta de inicio se firmó el 5 de junio de 2025 y ese mismo día el Sistema General de Regalías desembolsó al Consorcio Solución Vial Sincelejo un anticipo de $8.500 millones de pesos  equivalente al 25 % del valor del contrato. Sobre el papel, difícilmente podía pedirse una mejor estructuración.

El primer tramo, correspondiente a la Carrera 8 del Mega Colegio Altos del Rosario, se ejecutó y fue entregado. Después llegó el turno de la Calle La Paz y de la Carrera 6, en el sector El Pozo de Chochó. Fue allí donde el proyecto empezó a salirse del libreto.

Los documentos oficiales y sus anexos  -Resolución 671 del 15 de abril de 2026- registran mayores cantidades de obra, ítems no previstos, problemas geotécnicos, interferencias con redes de servicios públicos, ajustes en los drenajes y la necesidad de reorganizar la programación de varios tramos. Lo que hasta ese momento parecía un proyecto completamente estructurado empezó a mostrar que la realidad de la obra no coincidía del todo con la planeación inicial.

Las consecuencias fueron mucho más allá de la Calle La Paz.

El 15 de abril de 2026 la administración aprobó el primer ajuste del proyecto y decidió adelantar cerca de $3.000 millones que originalmente estaban reservados para construir vías entre 2027 y 2034. Ese dinero se trasladó para fortalecer las obras previstas en la primera etapa del proyecto, las correspondientes a 2025 y 2026. Dicho de otra manera, parte de los recursos pensados para financiar tramos futuros terminó utilizándose antes de tiempo.

Es aquí donde el proyecto deja de medirse por una sola calle y empieza a medirse por toda su planeación. Mientras la Calle La Paz avanza hacia su terminación, el cronograma oficial muestra que la mayor parte de las obras todavía está pendiente.

Cerca de veinte tramos viales deberán ejecutarse entre 2027 y 2033 con recursos que ya tuvieron que ser reprogramados en su primera etapa. La Calle La Paz será la primera obra en terminar. El verdadero examen apenas comenzará cuando haya que construir las que faltan.

Yahir Acuña llegó al gobierno prometiendo una revolución vial. Nadie discute que Sincelejo necesita mejores vías, ni que la Calle La Paz terminará mejorando la movilidad de ese sector. Lo que sí empieza a discutirse es la distancia entre el discurso y la realidad.

Los documentos oficiales muestran que la revolución tuvo que ajustar su hoja de ruta cuando apenas transitaba por sus primeros tramos. Gobernar no es inaugurar una calle ni convertir una obra en pieza de propaganda. Gobernar es demostrar que la planeación resiste la ejecución.

La Calle La Paz podrá convertirse en una buena vía, pero el verdadero juicio sobre este gobierno no lo dará la primera obra que entregue, sino las cerca de veinte que todavía faltan por construir y la capacidad de hacerlo sin seguir trasladando problemas —ni recursos— hacia el futuro.

 

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