El rencauche de Vargas Lleras y la obsesión de Uribe

Se escuchan comentarios de que, ante la precariedad de precandidatos presidenciales en la derecha y la ultraderecha, se piensa en “rencauchar” a dos viejos conocidos: Germán Vargas Lleras —rescatado del cuarto del olvido— y el expresidente Álvaro Uribe Vélez, siempre listo para que le desempolven su hoja de vida, desde que fue director de la Aeronáutica Civil y gobernador de Antioquia, hasta sus dos períodos en la Casa de Nariño.

El argumento es claro: no tienen en sus filas un candidato que logre convocar a la ciudadanía. Vargas Lleras, recordado por su paso como vicepresidente de Juan Manuel Santos, también carga con el episodio del famoso “coscorrón” a su escolta, un gesto que aún lo persigue en la memoria colectiva.

Álvaro Uribe Vélez, por su parte, es un animal político. Su obsesión por el poder lo ha llevado a cometer errores graves y a sostener discursos que no siempre resisten el escrutinio de la verdad. Con su política de Seguridad Democrática neutralizó a la guerrilla de las FARC, acabó con las “pescas milagrosas” y logró militarizar las carreteras.

Pero su legado es lúgubre: corrupción y clientelismo. Para lograr la reelección impulsó la reforma del célebre “articulito”, negociando con el Congreso. Sus ocho años en la Presidencia fueron tormentosos: la corrupción se desbordó, la mayoría de sus ministros terminaron enredados con la justicia, y el país presenció el escándalo de la “Yidispolítica”. Mientras tanto, él insistía en su pulcritud y aseguraba que todo había ocurrido a sus espaldas. Solamente los uribistas de “pura sangre” le siguen creyendo.

En cuanto a Germán Vargas Lleras, que ha sido concejal, ministro y vicepresidente, nunca se le ha visto directamente comprometido en escándalos de corrupción. Sin embargo, su figura tampoco despierta gran entusiasmo.

Uribe, a quien muchos consideran el padre de las autodefensas —que luego mutaron en paramilitarismo—, sigue siendo una figura polémica. Salvatore Mancuso afirmó recientemente que el expresidente era su mayor referente.

La realidad es que, ante la división en las filas de la derecha, Vargas Lleras y Uribe podrían terminar aliados —Centro Democrático y Cambio Radical— en un intento desesperado por “salvar” a Colombia.

 

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