No se discute si nuestros gobernantes han contribuido con el ordenamiento urbanístico de Sincelejo. Seguramente que tanto el gobierno departamental como el municipal mostrarán algunos resultados. Pero, que se vea, sólo el arreglo de algunas calles periféricas que, si bien son necesarias, no resuelven el problema de la movilidad.
No tengo la información oficial sobre el número de automotores que circulan por nuestras mismas viejas calles. Pero está claro que en los últimos años se centuplicó, sin que se hubiesen abierto nuevas vías con proyección siquiera hacia los próximos veinte años.
Imposible no recordar que la última calle que se abrió en el centro de la ciudad fue en 1974, siendo alcalde quien esto escribe, para prolongar la calle 25 entre 18 y 17 (la del Sandra). Tiempo después, en 1986, se abrieron la Ocala y la Galán. En 1994 la de La Paz, y en 2018 un pequeño tramo para empalmar la Pajuela con la calle Sucre.
Se ha avanzado en semaforización, con algunos ejemplares novedosos y prácticos, de un solo color como el de la intersección del Boston, lo que ya es hora de revisar por la gran concentración vehicular que allí confluye sin que se asome un proyecto para la construcción de un paso elevado, lo que parece imposible, dado el talante pastoril que nos caracteriza, esquivo, claro, para obras de mediano impacto.
Ante eso, una opción más facilista sería la de unir el sector Sincelejito con Venecia por la carrera 36A (inmediaciones del antiguo Ciledco) lo que paradójicamente, por su bajo costo, no ha sido del interés oficial.
También, a muy bajo costo, se ve clara la necesidad de comunicar a los barrios orientales como Venecia, las Margaritas, Florencia, y otros, directamente con la carretera hacia Corozal, para lo que falta adquirir un pequeño lote al final de la calle 32. Con ello se evitaría que el amplio flujo de dichos barrios, se desplace hasta el Boston para entrar o salir de la ciudad.
Sin embargo, todavía hay quienes, alegando razones de seguridad, se oponen a esta solución. Absurdo argumento que implicaría cerrar todas las entradas y salidas que ya existen.
NOTA mientras que en todas las ciudades se construyen puentes para mejorar la movilidad, aquí no hemos sido capaces de levantar una baranda.