Colombia Justa Libres, el movimiento político que comenzó como un Grupo Significativo de Ciudadanos el 11 de noviembre de 2017, prometía ser el símbolo de la unidad política de la mayoría de las denominaciones protestantes del país.
Así se pensó cuando logró un resultado sin precedentes al obtener 481.506 votos en las elecciones legislativas de 2018, que le permitieron no solo la elección de 3 senadores y un representante a la cámara, sino además, la consolidación del umbral electoral del tres por ciento (3%) necesario para que el Consejo Nacional Electoral, mediante Resolución 3198 del 20 de diciembre de 2018, les reconociera la personería jurídica como partido político.
No obstante, la tan celebrada “Unidad” solo les duró hasta el 17 de noviembre de 2021, cuando las toldas del “Partido del León” se fraccionaron por causa de las diferencias irreconciliables surgidas entre el presidente del partido de la época, Ricardo Arias Mora, y el entonces senador Jhon Milton Rodríguez, por el trámite irregular del aval para su aspiración a la presidencia de la República de Colombia, previo a las elecciones de Congreso y presidencia del 2022.
Candidatura que Arias consideró ilegítima, por cuanto la convocatoria a la convención que lo avaló, la cuestionó como ilegal. Aun así, Jhon Milton Rodríguez ganó el pulso ante el CNE y logró inscribirse como candidato presidencial.
Colombia Justa Libres (CJL), para conservar sus 4 escaños en el Congreso de la República, conformó una coalición con el Movimiento Independiente de Renovación Absoluta (MIRA), un partido confesional cristiano fundado en Colombia en el 2000 por la pastora María Luisa Piraquive, de la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional, para llevar una lista conjunta al Senado y Cámara avalada por ambos partidos.
Las consecuencias de las divisiones internas del partido Colombia Justa Libres le pasaron una terrible factura en las elecciones legislativas del 2022, pues de los cuatro (4) escaños logrados en el 2018, solo pudieron retener uno (1) en el Senado, representado en la curul de Beatriz Lorena Ríos Cuellar, quien se eligió por 62.000 votos, un pésimo resultado si se compara con los 481.506 votos obtenidos en el 2018, lo que indica una pérdida significativa de cristianos simpatizantes.El único favorecido de la coalición fue el partido (MIRA), el cual conservó sus tres (3) escaños en el Senado, demostrando ser un partido sólido, cohesionado y disciplinado, a diferencia de Colombia Justa Libre.
La peor parte la llevó Jhon Milton Rodríguez cuando su campaña a la Presidencia solo alcanzó 274.000 votos, es decir, el 60 % de la votación obtenida en el año 2018, lo que arroja una pérdida del cuarenta por ciento (40 %) de sus electores, resultados que causaron gran molestia en el candidato con sus copartidarios y directivos al considerar que no tuvo apoyo de su propio partido.
Los resultados electorales de Congreso y presidencia enardecieron las llamas de la discordia y ahondaron las diferencias internas. Es así como para las elecciones territoriales del año 2023 siguió la puja entre Ricardo Arias Mora, presidente único del partido, y Jhon Milton Rodríguez (quien en su momento controlaba a la secretaria y representante legal del partido) ante el Concejo Nacional Electoral, con respecto a la expedición de “avales” para esas justas electorales, toda vez que cada quien se consideraba el representante legítimo de la colectividad para avalar candidatos a nivel nacional. Una pelea que se repite cada vez que se avecinan calendarios electorales , por lo que para las nuevas elecciones al Congreso del 2026 no será la excepción.
Ahora bien, la división no es solo de gobernanza, sino además ideológica, por cuenta de la decisión de la senadora Beatriz Lorena Ríos Cuellar cuando dio su voto de aprobación decisivo para salvar la reforma pensional del presidente Gustavo Petro, ocasionando un fuerte rifirrafe con Jhon Milton Rodríguez, quien se pronunció en contra de esta decisión en sus redes sociales y en medios de comunicación nacional e instó a los directivos del partido a declararse en oposición.
Sin embargo, se rumora en los corrillos políticos del Congreso, que el Gobierno del presidente Gustavo Petro, como un gesto de agradecimiento con Rios y preparando el camino para lo que se viene en el Congreso en el 2025, entre agosto y octubre de esta anualidad, concedió espacios burocráticos al partido Colombia Justa Libres en el Ministerio del Interior.
Prueba de ello es que el ministro Juan Fernando Cristo nombró al cucuteño Cristian Alberto Buitrago Rueda como Secretario General del Ministerio del Interior, quien es cercano a Beatriz Lorena Ríos Cuellar y al abogado Alexander Jaimes Medina como Director de Asuntos Religiosos de la misma cartera , quien es cercano a Jhon Milton Rodríguez; por lo que no sería raro un cambio de postura de Jhon Milton y Beatriz Lorena para respaldar futuras iniciativas del gobierno en la comisión séptima del Senado, de la que la congresista hace parte.
Internamente, el partido Colombia Justa Libres está resquebrajándose por cuatro hechos relevantes:
1. Las graves denuncias penales instauradas por el representante legal Jose Fernando Garcia Gomez contra Ricardo Arias Mora y dos miembros del comité de ética del mismo partido, ante la Fiscalía General de la Nación por los delitos de concierto para delinquir, fraude procesal, destrucción y secuestro de documentos confidenciales.
2. La solicitud de renuncia del doctor Ricardo Arias Mora como copresidente de la colectividad por parte del auditor nacional.
3. La desintegración del Comité de ética del partido,.
4. Los convenios políticos con partidos tradicionales y políticos cuestionables en diferentes zonas del país, como medidas desesperadas por mantener la representatividad en el Congreso y por ende su hegemonía en el poder.
La incertidumbre jurídica por la legitimidad de sus directivos ,los indicios de manejos indebidos del presupuesto institucional del partido , los enfrentamientos internos y la pérdida de confianza de sus electores son presagio de un futuro incierto y la crónica de una muerte política anunciada.
Es un principio: una casa dividida contra sí misma no permanecerá.