Hay una vieja trampa en la política de los territorios olvidados: confundir el anuncio con la obra, el contrato con el asfalto, la cifra con la calle. Sincelejo lleva años atrapada en esa trampa. Pero esta semana la trampa alcanzó una dimensión nueva: la alcaldía proclamó que ha invertido, como nunca en la historia de la ciudad, cien mil millones de pesos en pavimentación de vías. Y los sincelejanos salieron a mirar sus calles y no encontraron nada.
Un contrato por cerca de $33.500 millones —adjudicado a través del Fondo Mixto Sierra Nevada con sede en Valledupar, no en Sincelejo— para mejorar y construir 22 tramos viales en distintos sectores de la capital sucreña generó desde el inicio la misma pregunta que hoy vuelve a hacerse la ciudad: los contratos aparecen, los anticipos también, pero las obras no. A ese mismo fondo le fue entregado después un contrato de $1.448 millones para andenes en el Parque Venecia, con idéntico resultado: sin avances significativos de obra, sin frentes de trabajo visibles en el sector, sin soportes públicos sobre la ejecución del anticipo.
El alcalde anunció una primera fase por $37.620 millones y una segunda por $20.000 millones para intervenir 72 vías, con fuente de recursos en regalías. Eso suma $57.000 millones. Ahora se habla de cien mil millones. La diferencia entre una cifra y otra no está en las calles — está en los comunicados.
Y mientras el municipio anuncia inversiones históricas en infraestructura, el Ministerio de Hacienda publica lo contrario. El Informe de Viabilidad Fiscal Territorial 2024 revela un déficit fiscal real de $120.518 millones, un déficit presupuestal de $37.852 millones y un faltante de tesorería de $54.768 millones — cifras que prácticamente duplican lo que la propia Secretaría de Hacienda Municipal ha admitido. Un municipio que gasta más de lo que tiene no está construyendo cien mil millones en vías. Está consumiéndose a sí mismo.
Más del 95% de los recursos comprometidos provienen de ingresos corrientes de libre destinación, es decir, de la caja que debe responder por nómina, servicios y funcionamiento. No es la estructura de una administración que invierte. Es la estructura de una administración que sobrevive al mes.
En ese contexto, ha comenzado a circular el argumento de que Sincelejo necesita un empréstito para construir grandes obras de impacto regional. Se menciona la terminal de transporte — con una cifra de $160.000 millones que no aparece en ningún documento técnico verificable. Lo que sí aparece en documentos oficiales registrados en el Ventanilla Única de Inversiones del gobierno nacional es un costo de aproximadamente $47.000 millones, con una TIR del 13,5% a 30 años y un modelo de financiación que no pasa por deuda municipal sino por crédito de banca de desarrollo a través de Teintrasin, la empresa gestora privada ya constituida para ese proyecto.
En otras palabras: la terminal tiene empresa gestora, tiene diseños, tiene plan parcial aprobado en el POT, y tiene su propio modelo de financiación. Si la alcaldía quiere endeudarse para construirla, no está complementando una gestión — la está desplazando, o peor, duplicando su costo.
Se invoca a Barranquilla y a Cartagena como espejos. Pero Barranquilla llegó a sus grandes créditos después de sanear su estructura fiscal, construir una base tributaria sólida y demostrar capacidad de ejecución. Cartagena, que también se endeudó, pagó ese endeudamiento con décadas de restricción presupuestal que frenaron su desarrollo social. Ninguna de las dos llegó al crédito con un déficit certificado que duplica lo que la propia administración reconoce.
Mientras Sincelejo parece congelada en el tiempo, la administración no ha viajado a Bogotá a gestionar recursos, ni ha activado el banco de proyectos que resulta esencial para desarrollar las obras prioritarias que la ciudad requiere. En cambio, ha perfeccionado el arte del anuncio: los cien mil millones en vías que nadie ve, la terminal que costará el triple de lo que dice la ficha técnica, el empréstito que resolverá lo que la gestión propia no ha podido.
La Procuraduría General ya abrió una indagación previa contra el alcalde por presuntos actos de corrupción en el PAE durante 2025, tras la difusión de un video en el que se le observa explicando el funcionamiento del esquema irregular. Esa investigación no ha impedido que la administración siga produciendo anuncios de inversión histórica.
Aquí reside el problema de fondo. No es un problema de falta de recursos — es un problema de confianza en el destino de los recursos. Y esa confianza no se reconstruye con un nuevo préstamo. Se reconstruye con obras terminadas, contratos ejecutados, cuentas cuadradas y calles que existan fuera de los comunicados de prensa.
Sincelejo merece un empréstito cuando pueda demostrar que sabe ejecutar lo que ya tiene. Por ahora, lo que tiene son cien mil millones en vías que nadie ha visto.