Noel Morales Tuesca, cual Santa Claus sabanero, le anticipó el regalo decembrino a su jefe Yahir Acuña Cardales. Lo hizo al firmarle un cheque en blanco: la entrega de facultades para contratar sin límite de cuantía a Luis Arturo Payares Quessep, representante legal de la Corporación 20 de Enero.
Un “desinteresado” gesto «sin ánimo de lucro» que le abrió las puertas a la corporación para ejecutar, en el 2026, los 38 mil millones de pesos que el Concejo le aprobó en el presupuesto a la Alcaldía de Sincelejo para proyectos de artes y cultura, sin control ni supervisión alguna.
Esta aberrante historia comienza así:
El 24 de noviembre de 2017, Noel Alfonso Morales Calao —padre— apareció en la escena fundacional de la primigenia Corporación Fiestas 20 de Enero como representante legal de la Corporación Universitaria del Caribe —Cecar— para firmar el acta de constitución que le daría vida a una sociedad de economía mixta de tipo cultural cuya misión inicial era promover y organizar las actividades y certámenes de las fiestas del Dulce Nombre de Jesús.

Como miembros de la primera junta directiva de la naciente corporación, se eligió a los corporados Jacobo Quessep Espinosa como presidente (Alcaldía); Herman García Amador como secretario (Cámara de Comercio); y Noel Alfonso Morales Calao como tesorero (Cecar).

La entidad que Noel Alfonso I —padre— ayudó a diseñar como gestora cultural para la promoción del turismo, el folclor y la cultura en Sincelejo con ocasión de las Fiestas del 20 de Enero —en virtud de las facultades otorgadas por el Concejo mediante el Acuerdo No. 188 de 2017 al entonces alcalde Jacobo Quessep Espinosa— fue convertida por Noel Alfonso II —hijo— en una verdadera fufurufa contractual, al transformarla en un órgano ejecutor y articulador para dilapidar recursos públicos, según consta en la reforma estatutaria aprobada mediante Acta de Asamblea General extraordinaria No. 6 del 7 de octubre de 2024, deshonrando así el legado que su difunto padre había dejado.


Tanto era el amor de Noel Alfonso Morales II por el «arte y la cultura sabanera» que, para autoatornillarse como miembro vitalicio de la junta directiva de la Corporación 20 de enero, se hizo partícipe de maniobras jurídicas cuestionables. Todo indica que ya sabía que CECAR solicitaría su retiro como corporado —y, por ende, saldría de la junta directiva—, y que aprovechó esa información privilegiada para actuar antes de que se consumara la vacante.
Así, usando su delegatura, aprobó mediante Acta de Asamblea Extraordinaria No. 7 del 3 de febrero de 2025 una reforma estatutaria que abrió la puerta a un nuevo corporado adherente con derecho a integrar la junta directiva sin tener que cumplir los tres años mínimos que exigen los estatutos.
Oh, sorpresa: al revisarse el mencionado acto, se constata que no solo votó para aprobar una reforma de escape a su inminente salida, sino también para incluir como corporado adherente a la Corporación Politécnico del Caribe —POLICARIBE—, una entidad fundada por su padre Noel Alfonso Morales Calao y administrada por su familia, es decir, actuando como juez y parte. Ese día desapareció del ordenamiento jurídico la terminología «conflicto de intereses».

Con ese movimiento, Noel Alfonso Morales II logró mantener un asiento en la junta directiva a pesar de la esperada salida de CECAR. En otras palabras, aplicó la típica jugadita de la puerta giratoria, asegurando que, aunque una puerta se cerrara, otra —casualmente manejada por su propia familia— quedara abierta para él.
Cinco meses después… Se cumplieron las predicciones secretas de “Papá Noel”.
Pues tarde o temprano, el giro misional que le dieron a la recién renombrada Corporación 20 de Enero, sumado a la falta de transparencia y a la ausencia de informes sobre la ejecución de miles de millones de pesos en la vigencia 2024, a pesar de que en el balance arroja ingresos por solo concepto de fiestas 20 de enero por orden de los 5.932 millones de pesos sin saber lo ingresado por otros conceptos, pasarían factura para que CECAR solicitara su baja como corporado y su retiro voluntario de la junta directiva.


¿A quién habrá salido pintado este lobo vestido de oveja?
Porque la oveja salió bien abeja. El pasado 10 de noviembre de 2025, como consta en el Acta de Asamblea General ordinaria No. 9, Noel Alfonso II —alias “Papá Noel”—, sin ningún tipo de “interés personal”, junto con su jefe Yahir Acuña Cardales, dejó bajo el arbolito de Navidad de la Corporación 20 de Enero un “valioso” detalle: la entrega de sendas autorizaciones y facultades para su gerente y representante legal Luis Arturo Payares Quessep que le darían superpoderes legales y contractuales.
Un regalo anticipado que no solo le permite contratar y ejecutar proyectos correspondientes a la vigencia 2026 sin límite de cuantía, sino que además le otorga la facultad para adelantar mecanismos de dación en pago —tanto para recibir como para entregar— y ejecutar cualquier acto, contrato o transacción jurídica que se le antoje sin necesidad de nuevas autorizaciones de la junta directiva.

Lo cierto es que esta cadena de favores va mucho más allá del entorno del arte y la cultura: permea círculos de alto estatus social. No es casualidad que, durante la elección de la nueva junta directiva y la representación legal del Club Sincelejo, Yahir Acuña —como ñame metido en todo mote electoral— haya impulsado la elección de Noel Alfonso II como miembro de esa junta y como su representante legal.

Y, por si hiciera falta otro toque de familiaridad, entre los miembros de esa corporación también figura la doctora Adriana Margarita Moreno Daza, tía de su exsecretario de Desarrollo Económico, José Darío Moreno González. Porque, al final, la sangre y los negocios siempre se llaman.

Esta cuestionable historia no es el típico cuento de Navidad, sino la misma receta de siempre: favores cruzados, puertas giratorias y familias bien acomodadas.
Mientras Sincelejo espera transparencia, “Papá Noel” y compañía reparten poder como si fueran golosinas en cabalgata. Y así queda claro: en este pesebre político, los únicos que entregan aguinaldo son los tres reyes magos de la Corporación 20 de enero: Yahir, Luis Carlos y Noel.
Jo, jo, jo, feliz Navidad.