Los $36 mil millones de la UNGRD: ¿Dónde está la plata?

En la administración del Crash Acuña ocurren cosas muy particulares. Aun cuando está de licencia, sigue asistiendo a diario a la Alcaldía, va al teatro a repartir billete, se reúne con sus bodegas digitales, dirige e imparte órdenes a sus funcionarios y no deja de generar escándalos. En esta ocasión, $36.324 millones destinados a Sincelejo para garantizar la continuidad del Programa de Alimentación Escolar (PAE), a través de Frente Frío, salieron de la ruta financiera para la que fueron destinados y hoy la pregunta es dónde terminaron.

Los recursos salieron del Fondo de Inversión Colectiva, creado especialmente para administrarlos, y terminaron en una cuenta del Banco de Occidente denominada “MUNICIPIO DE SINCELEJO OTROS INGRESOS” y, de ahí, a la Corporación 20 de enero, para luego salir en efectivo.

Ahora, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), mediante requerimiento 2026EE16294 del 10 de septiembre de 2026, exige al Municipio reintegrar la totalidad de los $36.324 millones, más sus rendimientos financieros.

Mediante la Resolución 0565 del 19 de junio de 2026, se dispuso su transferencia al FIC No. 001001066604, administrado por Fiduprevisora e identificado como: “RECURSOS FNGRD / FRENTE FRÍO”. El Fondo de Inversión Colectiva (FIC),  se creó  precisamente como  vehículo para mantener separados, administrados y trazables esos recursos de los recursos propios de la administración municipal .

Hay un dato importante sobre quién ejercía la Alcaldía en esos momentos: aunque Yahir Fernando Acuña Cardales es el alcalde titular y, según Recursos Humanos de la Alcaldía, estaba en comisión  desde el 1 de junio hasta el 1 de Julio de 2026 por autorización del Concejo de Sincelejo, durante este período está ejerciendo como alcalde encargado Jhan Carlos Troaquero Pérez.

Pero aquí viene un tema bien delicado, donde LE APARECEN LAS OREJAS AL LOBO: la Resolución 1444, expedida por el alcalde (E). Según el requerimiento de la UNGRD, mediante este acto administrativo, la Alcaldía impartió instrucciones a Fiduprevisora para transferir los recursos y cancelar el Fondo de Inversión Colectiva.

 

Es decir, el vehículo que había sido constituido específicamente para administrar y mantener separados los $36.324 millones terminó siendo cancelado por instrucción de la propia Alcaldía, en cabeza del alcalde encargado Troaquero, y la totalidad del dinero salió hacia una cuenta municipal, convirtiéndose en recursos propios.

La UNGRD sostiene que el Municipio carecía de competencia para impartir esa instrucción, porque Fiduprevisora actuaba como vocera y administradora del patrimonio autónomo del Fondo Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres -FNGRD-. La entidad incluso confronta esa actuación con el artículo 121 de la Constitución Política, que establece que ninguna autoridad del Estado puede ejercer funciones distintas de las que le atribuyen la Constitución y la ley.

Y aquí es donde la historia del dinero empieza a adquirir especial relevancia. Según la UNGRD, el flujo autorizado tenía una ruta precisa: los recursos debían salir de la entidad y llegar a un Fondo de Inversión Colectiva (FIC), encargado de su administración. Sin embargo, lo que finalmente ocurrió fue distinto: los recursos terminaron siendo trasladados desde el FIC hacia una cuenta denominada “MUNICIPIO DE SINCELEJO OTROS INGRESOS” y, posteriormente, el propio FIC fue liquidado.

La operación quedó materializada el 24 de julio de 2026, cuando la totalidad del capital salió del Fondo mediante dos movimientos por $32.691 millones y $3.633 millones, para un total de $36.324 millones; dinero que terminó trasladado a una cuenta del Banco de Occidente.

Para esa fecha, Jhan Carlos Troaquero Pérez también aparece ejerciendo como alcalde encargado, conforme al Decreto 322 del 14 de julio de 2026  aportado dentro de esta investigación.

Adicionalmente, un registro contractual del propio 24 de julio lo identifica como ordenador del gasto municipal.

La UNGRD señala cinco problemas fundamentales:1. traslado del dinero a una cuenta ordinaria municipal;2.  inexistencia de su aval al Plan de Trabajo; 3. falta de funcionamiento del Comité Técnico Administrativo; 4. utilización del formato de retiro como mecanismo para sacar el capital; y 5. ausencia de soportes que justificaran el retiro. Sobre este último punto, el requerimiento es especialmente contundente y aquí sí está el lobo completo:

“Al 24 de julio de 2026 el municipio no había adelantado contratación derivada alguna”.

Según la UNGRD, tampoco existían obligación causada, contrato adjudicado, factura, cuenta de cobro ni acta de recibo que justificaran la salida:

“de un solo peso, y mucho menos de la totalidad del capital”.

En términos sencillos: según la UNGRD, los $36.324 millones salieron del FIC antes de que existieran los soportes que justificaran ese retiro. Además, en los dos formatos utilizados para sacar el dinero habría quedado en blanco la casilla “Revisión Documental”, sin identificación del funcionario que verificó los soportes.

¿Y después del 24 de julio, dónde quedó la plata? ¿Qué pasó después? ¿El dinero continúa en la corporación 20 de enero? ¿Fue transferido a otras cuentas? ¿Se utilizó para pagar obligaciones del PAE? ¿A quién se le pagó? ¿Cuánto queda?

Precisamente por eso, la UNGRD exige los extractos bancarios desde el 24 de julio, el detalle de los movimientos y la certificación del saldo disponible y  ordenó al Municipio reintegrar los $36.324 millones completos, más sus rendimientos financieros, y advirtió que, de no producirse la devolución, adelantará el cobro correspondiente y pondrá los hechos en conocimiento de la Contraloría, la Procuraduría y la Fiscalía.

 

En ese mismo sentido la Fiduciaria La Previsora S.A en calidad de vocera y administradora del Patrimonio Autonomo Fondo Nacional de Gestion de Riesgo de Desastres – FNGRD- solicito a la alcaldia de Sincelejo informacion relacionada con el estado de ejecucion y legalizacion de los recursos trasferidos.

La pregunta, entonces, ya no es solamente por qué Sincelejo recibió $36 mil millones del llamado “Frente Frío”. La pregunta fundamental es: si ya sabemos de dónde salió la plata, cuánto salió, cuándo salió y a qué cuenta bancaria llegó, entonces, ¿dónde están los $36.000 millones de pesos?

Lo que todavía no sabemos —y eso es precisamente lo que la administración municipal debería explicar con documentos y extractos bancarios en mano— es dónde terminaron finalmente estos millonarios recursos.

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