Dijo Oscar Wilde alguna vez: “Cuando los banqueros se reúnen para cenar, discuten sobre arte». Cuando los artistas se reúnen a cenar, discuten sobre dinero”.
Terminamos 2024 con fiestas e iniciamos 2025 igual. La cultura es un concepto que busca recoger todas las manifestaciones individuales y colectivas de un pueblo o de una sociedad; por supuesto incluye las creencias, los valores y las costumbres de nuestras gentes.
Recopila todas esas tradiciones artísticas orales que hoy terminan convirtiéndose en patrimonio inmaterial de nuestro país.
El pretender dejar legados a nuestras generaciones venideras debe ser un imperativo; el saber quiénes somos, de dónde venimos y para dónde vamos solo es posible si mantenemos nuestras manifestaciones culturales vivas.
A través del arte conocemos las antiguas civilizaciones, cómo se relacionaban las personas; estos testimonios que nos muestra la historia, a través, por ejemplo, del arte rupestre de los primeros humanos que poblaron la tierra hace más de 40.000 años, pinceladas rudimentarias de que vivían y nos plasmaron en sus inscripciones esta información valiosa.
Por esta razón nos atrevemos desde esta trinchera a invitar a los Gobiernos Municipales, Departamentales y Nacionales a que se arriesguen a mejorar los presupuestos de sus entes territoriales y se comprometan a mejorar sus políticas públicas relacionadas con el arte y la cultura.
Por si no lo sabían, señores gobernantes, la cultura, además de tener un valor incalculable en lo económico, tiene en las personas una relación muy directa con el componente psicológico; nada más y nada menos que mejora este aspecto; nos hace más empáticos, nos hace ver la vida en perspectiva y nos evita ser pesimistas por toda la alegría que nos generan las manifestaciones culturales en general; pónganle el nombre que quieran: canto, música, arte, pintura, dibujo, escultura, fotografía.
En esta época de la tecnología, donde todo se ha vuelto tan impersonal, el arte y la cultura nos hacen acercarnos más a las personas. Nos permite relacionarnos mejor, sobre todo a esta nueva sociedad amante de las redes sociales, que interactúa solamente en este entorno tecnológico, pero no lo hace físicamente, porque si lo hace, le produce ansiedad o pena.
Queremos plantear que, aunque parezca sencillo e irrelevante, el buscar preservar la historia es también una fuente de ingresos; o, pregúntenles a los franceses, españoles, estadounidenses, italianos, turcos, mexicanos, ingleses, etc. Gracias a su cultura, historia, paisajes y gastronomía, reciben a muchos millones de personas para que conozcan quiénes fueron en el pasado, qué son en el presente y qué esperan ser para el futuro.
Hoy quieren impulsar en Colombia este renglón económico, como lo es el turismo, pero debemos hacerlo de forma organizada. Pero es necesario que todos los habitantes de este país conozcan su cultura local, regional y nacional para poder enseñársela al mundo entero.
Nuestro llamado es a trabajar, señores mandatarios locales, departamentales y nacionales, por la cultura nuestra; debemos reconocer lo importante que esta es.
Debemos, ¡óigase bien!, proteger nuestro tesoro inmaterial, si este nutre nuestra alma, nuestro espíritu, el que mantiene alejado de los problemas a los niños y jóvenes.
Es necesario fomentar nuevos prospectos, nuevas obras, nuevos talentos. Si hacemos esto, estaremos honrando la memoria de esos artistas que vivieron para el arte y la cultura.
El fin de buscar rescatar este segmento en la sociedad es buscar o formar personas más humanas, solidarias, creativas, con un sentido más crítico, con más valores.
Queremos desde esta tribuna hacerles un reconocimiento a los gestores culturales de las fiestas del 20 de enero en Sincelejo, porque nos dan una lección de querer mantener las tradiciones culturales con un muy bajo presupuesto. Motivados porque las nuevas generaciones mantengan vivas las tradiciones y
Expresiones culturales: la gastronomía, etc. Nos decían: “Del arte no se vive, se vive para el arte”. Esto demuestra el grado de compromiso con el tejido social y el querer mantener vigente la tradición de muchos que hoy ya no están con nosotros físicamente, pero sí los recordamos a través de sus obras de arte, música y su legado para estas generaciones que tienen otras preferencias, pero no conocen su esencia como personas; no dispuestos a defender un legado cultural que en el resto del mundo lo aprecian, pero localmente no lo conocen algunos.
Aprovechemos la economía creativa y ese reconocimiento que nos dio la Unesco a los Cuadros vivos de Galeras – Sucre. Colombia es muy activa en las relaciones con otros países. Podemos buscar la estrategia de internacionalizar estos reconocimientos y encontrar oferentes y cooperantes para sacar adelante el fortalecimiento de la economía creativa, cosa que nos permita mejorar las condiciones de nuestro patrimonio cultural en identidad, inclusión y productividad.
Necesitamos volvernos atractivos para Colombia. Debemos mostrar lo que somos y que conozcan toda la riqueza cultural que poseemos.